Una popular calcomanía para autos declara con confianza: “En caso del rapto, este vehículo quedará sin conductor”. Quienes creen en el rapto están convencidos de que la experiencia más emocionante de sus vidas podría suceder en cualquier momento, sin previo aviso. Suponen que ellos, junto con una multitud de personas de alrededor del mundo, desaparecerán repentinamente —serán “trasladados”— al cielo cuando Cristo regrese invisiblemente y en secreto para arrebatar a la Iglesia justo antes de que el mundo sea sumido en la Gran Tribulación que Él predijo. Algunos incluyen a cristianos muertos que vuelven a la vida para formar parte de este grupo. Este trascendental evento, creen ellos, es sólo la primera fase del regreso de Jesucristo.
Durante la Tribulación, según esta enseñanza, Cristo y los santos permanecen en el cielo (algunos dicen que por 3½ años, otros dicen que por 7 años). Luego, después de la Tribulación, se implementa la segunda fase y Cristo regresa visiblemente, con poder y gloria, con los santos que fueron rescatados o resucitados en la primera fase. Esta vez, el mundo entero verá Su regreso.
Así es como se enseña a menudo la enseñanza del “rapto”.
¿Y qué de esto? ¿Existen dos fases en la Segunda Venida de Cristo: una en secreto para arrebatar a Sus santos, seguida de un segundo regreso “público” con Sus santos? ¿Qué cree usted; o, más importante aún, qué debería creer? La verdad se encuentra en la Biblia (Juan 17:17). ¿Habla la Biblia de un rapto secreto? Muchos miles piensan que sí. Examinemos la Palabra de Dios y comprendamos si esta creencia generalizada es verdad o no.
La vía de escape
La palabra rapto no se encuentra en ninguna parte de la Biblia, sin embargo, Dios sí revela que hay una vía de escape de la Gran Tribulación que pronto vendrá. Jesús dijo: “Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán…” (Lucas 21:36). Note que debemos ser “tenidos por dignos” para escapar.
Jesús repitió esta misma promesa a Su verdadera Iglesia hoy en Apocalipsis 3:10. De nuevo, es condicional: “Por cuanto has guardado mi palabra de paciente perseverancia, yo te guardaré de la hora de la prueba [la Gran Tribulación] que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra” (Traducción nuestra de la versión Revised Standard).
Los versículos circundantes de las Escrituras citadas anteriormente arrojan aún más luz sobre exactamente quiénes serán “tenidos por dignos” de escapar de los horrores de la Gran Tribulación. Son aquellos que no están agobiados por los afanes de esta vida y que prestan diligente atención a su condición espiritual (Lucas 21:34-35) —orando continuamente— obedeciendo cuidadosamente la Palabra de Dios y apoyando Su Obra, soportando pacientemente las pruebas, firmes en todas estas cosas hasta el mismo fin (Apocalipsis 3:7-9). Estos son los que escaparán de las aterradoras tribulaciones que están a punto de ser desatadas en el mundo.
Pero ¿cómo y dónde serán protegidos los verdaderos cristianos? ¡No será por medio de un rapto secreto al cielo!
La prueba se encuentra en el capítulo 12 de Apocalipsis. Para entenderlo, debe darse cuenta de que una “mujer” se usa a veces como símbolo de una Iglesia (vea 2 Corintios 11:1-2 y Efesios 5:23-32). En Apocalipsis 12, la mujer a la que se hace referencia es un símbolo de la Iglesia de Dios.
Note cómo la verdadera Iglesia es protegida de la Tribulación venidera: “Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila, para que volase de delante de la serpiente al desierto, a su lugar, donde es sustentada por un tiempo [un año], y tiempos [dos años], y la mitad de un tiempo [medio año, un total de 3½ años]” (Apocalipsis 12:14). ¡Así que la Iglesia no es llevada al cielo sino a un lugar específico en “el desierto” aquí en la Tierra! “Pero la tierra ayudó a la mujer…” (versículo 16).
La Escritura indica que los verdaderos seguidores de Cristo serán reunidos en Judea justo antes del comienzo de la Gran Tribulación (Amós 7:12; Mateo 24:16). Jesús les dice claramente que cuando llegue el momento, tendrán que huir: “Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en día de reposo; porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá” (Mateo 24:20-21). ¡Obviamente, si fuera a haber un “rapto secreto”, los seguidores de Cristo no tendrían que preocuparse por huir en invierno o en Sábado!
Jesús nunca abogó por el “rapto” de Sus seguidores fuera del mundo para protegerlos (vea Juan 17:15). La verdadera Iglesia de Dios estará en la Tierra durante la Gran Tribulación —protegida en un lugar seguro— no arriba en el cielo como creen los proponentes de la teoría del rapto. Cristo siempre promete protección a Su pueblo aquí en la Tierra, nunca arriba en el cielo.
Ahora, ¿cuál es el marco de tiempo? ¿Enseña la Biblia que Jesús regresa en dos fases y que un rapto podría ocurrir “en cualquier momento”, la llamada primera fase de Su regreso? O, ¿dio Jesús Mismo un programa de eventos que deben ocurrir antes de Su única Segunda Venida?
Identificando el tiempo
Un gran error que cometen los partidarios de la teoría del rapto es que suponen que la Gran Tribulación y el Día del Señor se refieren al mismo período de tiempo. Recuerde que se profetiza que la Iglesia huirá de la ira de Satanás. El diablo es quien está enfurecido con la Iglesia de Dios, y él instiga la Gran Tribulación (Apocalipsis 12:16-17).
Por otro lado, el Día del Señor es el tiempo de la ira de Dios hacia todo mal (Apocalipsis 6:15-17). Ese período de un año culminará con el regreso de Jesucristo. Cristo estará airado por los pecados de la humanidad cuando regrese. Él viene a castigar en amor para salvar a la raza humana (Mateo 24:22). ¡De lo contrario, el hombre destruiría toda la vida sobre la Tierra! El Día del Señor es el período cuando Dios interviene directamente en los asuntos del mundo. Jesús Mismo dio la cronología de los eventos que conducirían a él.
Cuando los discípulos le preguntaron a Cristo: “¿qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?” (Mateo 24:3), no manifestaron ninguna noción de una venida en dos fases. Simplemente le preguntaron a Jesús sobre Su Segunda Venida, entendiéndola como un evento singular. Él reconoció su pregunta y procedió a delinear las señales a las que debían estar atentos, ¡sin insinuar nunca que habría dos fases en Su regreso! Jesús advirtió de falsos ministros, guerras, hambre, pestilencias, terremotos (versículos 4-8) y la Gran Tribulación (versículos 9, 21). Fíjese en lo que Él profetizó que sucedería a continuación.
“E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas” (versículo 29). Ahora compare cómo el profeta Joel describe estas mismas señales celestiales: “El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, ANTES que venga el día grande y espantoso de [el Eterno]” (Joel 2:31). ¡Esto es clarísimo!
Después de la Gran Tribulación (el tiempo de la ira de Satanás —que dura 2½ años), las señales celestiales sirven como una transición al Día del Señor, que abarca un año. El relato que Jesús dio en Mateo 24 corrobora el orden cronológico: primero la Tribulación, luego las señales celestiales, seguidas por el Día del Señor y el regreso de Cristo (versículos 29-30).
El siguiente versículo en la secuencia cronológica (versículo 31) muestra que los verdaderos cristianos (incluyendo a los muertos en Cristo) serán reunidos en el regreso de Cristo, ¡no antes de la Tribulación, como creen los que se aferran al rapto! (vea también Marcos 13:27). Además, Sus ángeles reúnen a Sus elegidos “con gran voz de trompeta”. Esto ciertamente contradice la enseñanza del rapto. ¿Cómo puede algo ser secreto cuando va acompañado del gran sonido de una trompeta?
El libro de Apocalipsis señala con precisión cuándo ocurrirá este toque particular de trompeta en relación con otros eventos. El período previo al regreso de Cristo se divide en siete segmentos, cada uno cubierto por un “sello” (Apocalipsis 5:1). Los falsos ministros, guerras, hambre y pestilencia sobre los que Jesús advirtió en Mateo 24 son representados como los primeros cuatro sellos de Apocalipsis 6:1-8. Estos son popularmente conocidos como los cuatro jinetes del apocalipsis. El quinto sello (versículos 9-11) es la Gran Tribulación; el sexto sello (versículos 12-17) son las señales celestiales. No suenan trompetas durante ninguno de los primeros seis sellos.
Sólo después de la Gran Tribulación y de las señales celestiales las trompetas finalmente comienzan a sonar, durante el Día del Señor, que es el séptimo y último sello. El Día del Señor está compuesto de siete plagas consecutivas cada una con “trompeta” (Apocalipsis 8, 9, 11:15-19). Cada plaga es introducida con el sonido de una trompeta. ¡La séptima, o última, trompeta anuncia el regreso de Jesucristo! (Apocalipsis 11:15).
El Apóstol Pablo escribió sobre la última trompeta en su primera epístola a los Corintios: “He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos [moriremos]; pero todos [los verdaderos cristianos vivos al regreso de Cristo] seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados” (1 Corintios 15:51-52). Claramente, la resurrección de los muertos en Cristo tiene lugar cuando suena la última trompeta, al regreso de Jesucristo, no antes. ¡Justo después de esa resurrección, los verdaderos cristianos que estén vivos a Su regreso serán instantáneamente transformados de mortales de carne y hueso a seres espirituales inmortales, y se levantarán, junto con los resucitados, para encontrarse con el Cristo que regresa en el aire! (versículos 53-54; 1 Tesalonicenses 4:16-17).
Una sola Segunda Venida
En un intento de adherirse a la teoría del rapto, algunos afirman que la última trompeta a la que se refirió Pablo es diferente de la última trompeta del Día del Señor que anuncia el regreso visible de Cristo, tal como lo escribió el Apóstol Juan en Apocalipsis 11:15. Sin embargo, los eventos que Juan describió unos versículos después, en el versículo 18 —incluyendo a los muertos recibiendo su recompensa en la séptima y final trompeta— sólo pueden aplicarse al tiempo de la resurrección.
En Apocalipsis 11, Juan describe el mismo trascendental evento que Pablo describió en 1 Corintios 15 y 1 Tesalonicenses 4: ¡la resurrección de los santos a vida inmortal al regreso de Cristo! No puede haber dos trompetas “finales”, una “última trompeta” que el mundo no oye cuando Jesús supuestamente regresa silenciosamente para arrebatar en secreto a Sus seguidores antes de la Gran Tribulación; y, años más tarde, otra “última trompeta” que todos oyen anunciando Su regreso visible. Eso es ridículo. ¡La última trompeta es justamente eso; la última trompeta! Sólo puede haber una última trompeta, y hará un gran sonido (Mateo 24:31) que todos oirán.
Quienes se aferran a la teoría del rapto creen, en efecto, que hay una Segunda Venida seguida por una tercera venida. La Biblia no respalda de ninguna manera una tercera venida o una Segunda Venida en dos fases. Aquí hay más pruebas de que sólo hay una singular Segunda Venida. Tiene que ver con la primera vez que Cristo vino a la Tierra y cómo se fue después de ser resucitado. Mientras Sus discípulos Lo veían partir, “le recibió una nube que le ocultó de sus ojos” (Hechos 1:9). Lo estaban viendo mientras subía directamente desde el Monte de los Olivos (versículo 12) hacia la atmósfera de la Tierra y desaparecía entre las nubes en Su camino al cielo. Dos ángeles que estaban allí transmitieron un mensaje de Dios: “… Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo” (versículo 11). Ese es un lenguaje muy claro y fácil de entender.
Jesucristo regresará de la misma manera en que se fue, descendiendo de las nubes del aire al suelo sólido de la Tierra. Y será visto, así como fue visto cuando se fue. “Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre” (Mateo 24:27). No hay ninguna indicación de un rapto invisible y secreto que preceda a Su regreso visible a la Tierra.
Además, Dios revela a través del profeta Zacarías que Cristo regresará al mismo lugar del que partió: “He aquí, el día de [el Eterno] viene (…) Y se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos…” (Zacarías 14:1, 4). Jesús ascendió desde el Monte de los Olivos visiblemente y regresará a él visiblemente: ¡esta vez como Rey de reyes para asumir el gobierno de la Tierra! (versículo 9).
El día que regrese es el mismo período de 24 horas en que Sus pies estarán sobre el Monte de los Olivos (versículo 7). Él no hará una “aproximación”, dará la vuelta y regresará al cielo por 3½ o 7 años con Sus santos.
Está claro que no hay rapto secreto antes de la Gran Tribulación o en cualquier otro momento. Durante la Tribulación de la ira de Satanás y hasta que Cristo regrese, la verdadera Iglesia de Dios será protegida en un lugar de seguridad aquí en la Tierra. Después de la Tribulación, seguida por las señales celestiales, Dios se dispondrá a intervenir directamente en los asuntos del mundo con siete “plagas con trompeta” desatadas durante el Día del Señor. Al sonido de la séptima o última trompeta, Jesucristo regresará visiblemente a la Tierra. Al mismo tiempo, los muertos en Cristo serán resucitados a la inmortalidad, y los verdaderos cristianos que aún estén vivos serán transformados en seres espirituales inmortales. Juntos, se encontrarán con
Cristo en el aire y descenderán con Él al Monte de los Olivos el mismo día que Él regrese. Eso es lo que la Biblia revela. No se dice nada sobre un rapto secreto, aunque algunos tergiversan ciertas Escrituras y leen en ellas un significado que simplemente no está allí.
Una advertencia final
¡Si usted cree en el rapto, está siendo privado del conocimiento y la comprensión de cómo escapar de la pronta Gran Tribulación y de las plagas del Día del Señor! Si piensa que puede esperar a que el rapto lo lleve, no tendrá la oportunidad de huir del sufrimiento más horrendo jamás experimentado en el planeta Tierra porque el rapto nunca llegará. Jesús advierte que usted será atrapado repentina e inesperadamente como un animal atrapado por un lazo (Lucas 21:35). Eso es exactamente lo que Satanás quiere que le suceda a usted.
El diablo sabe que la verdadera Iglesia de Dios será llevada a un lugar de seguridad durante la ira venidera, pero no quiere que usted conozca esta verdad. Por eso la enseñanza del rapto ha sido promulgada por todo el protestantismo. Millones de cristianos profesos alrededor del mundo han aceptado esta falsa doctrina. ¿Es posible que cuando Jesús regrese, muchos de ellos piensen que es un invasor alienígena o “el anticristo” porque el rapto no habrá ocurrido?
¡La idea de un rapto secreto era desconocida para cualquier grupo cristiano antes del siglo xvi! En aquel tiempo, la creencia básica fue propuesta por primera vez por sacerdotes jesuitas (vea la Cyclopaedia of Biblical, Theological and Ecclesiastical Literature [Enciclopedia de Literatura bíblica, teológica y eclesiástica] de McClintock y Strong, artículo “Antichrist” [anticristo]). Más tarde, alrededor de 1825, Samuel R. Maitland, el bibliotecario del arzobispo de Canterbury, abrazó la teoría. Luego, alrededor de 1830, la creencia comenzó a tomar su definición moderna cuando fue adoptada por J.N. Darby, fundador de los Hermanos de Plymouth. Fue popularizada en la Biblia anotada de Scofield.
Los primeros defensores de la teoría del rapto creían fervientemente que vivían en los últimos 3½ años de la historia de la Tierra. ¡Cuando se excedió ese lapso de tiempo y Cristo aún no los había “llevado”, se vieron obligados a alterar su doctrina a una expectativa general de que Cristo podría regresar —sin previo aviso— en cualquier momento!
Así que vemos que la falsa doctrina del rapto es una invención relativamente reciente de los hombres. La Iglesia de Dios original del Nuevo Testamento nunca escuchó hablar de ella, y obviamente no era una doctrina de la Iglesia original que Jesús fundó. Nunca fue enseñada ni creída por Jesús o Sus discípulos.
Cristo condena a quienes se adhieren a la doctrina de los hombres en lugar de la verdad de Dios. Él dijo: “Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas mandamientos de hombres” (Marcos 7:7). ¿Y usted? ¿Está usted adorando a Dios en vano? ¿Continuará aferrándose a una esperanza falsa —creyendo ciegamente una tradición de hombres— o probará cuidadosamente la verdad de su Biblia? Dios espera que usted examine todas las cosas (1 Tesalonicenses 5:21). Su propia vida está en juego.