Hace unos años, Trisha Locher y yo entrevistamos a nuestra partera personal de hace más de 25 años. Ella no sólo sigue ejerciendo, sino que es considerada como la mejor partera de Oklahoma. Una de las preguntas que le hicimos fue cómo podríamos ayudar a educar a nuestras jóvenes del colegio para que estén mejor preparadas para el embarazo. Su respuesta vale oro:
“Aprender a aprender es importante. No empiece por el trabajo difícil [trabajo de parto]; empiece por cómo funciona su cuerpo. Conozca su cuerpo, es decir, su anatomía y las funciones de su cuerpo. Luego aprenda sobre el sistema reproductor, cómo son sus ciclos y cuándo ovula. Uno tiene que entender sus ciclos menstruales y saber que habrá altibajos emocionales, que algunas cosas son difíciles pero tienen un propósito. Luego construya sobre ese conocimiento”.
En La dimensión desconocida de la sexualidad, Herbert W. Armstrong escribió: “Cuando contemplamos el organismo humano desde el punto de vista de Dios, no lo vemos como algo vergonzoso ni vulgar sino como algo maravilloso, algo que debe comprenderse con una mente sana y limpia, con gran admiración ante la obra del gran Diseñador. Fue esto lo que Dios vio cuando hubo terminado de hacerlo y dijo que es, ‘bueno en gran manera”.
Esfácil ver el ciclo menstrual de una forma negativa. Para muchas mujeres, los periodos no son agradables. Usted puede sufrir cólicos o sentir el vientre inflamado y sentirse incómoda. Esto puede ser una montaña rusa emocional. En el mejor de los casos, es un inconveniente. Pero fue específicamente diseñado y creado por Dios para un propósito; ¡un propósito maravilloso! No estaríamos aquí si no fuera por ese ciclo.
Apreciar nuestro ciclo dado por Dios por sus atributos de reproducción es obvio, pero en realidad hay mucho más qué aprender con respecto a nuestra salud general. Dedicar tiempo a aprender sobre el ciclo femenino vale la pena todo el esfuerzo por muchas razones.
Nuestro ‘chequeo’ mensual
Si usted fuera a hacerse un chequeo físico general en un consultorio médico, probablemente examinarían sus “signos vitales”: el ritmo cardíaco, la temperatura corporal, la frecuencia respiratoria y la tensión arterial.
Las mujeres tienen el privilegio de tener otra herramienta de retroalimentación mensual. El ciclo menstrual es tan fundamental para la salud que un número creciente de profesionales de la salud lo denominan ahora el quinto signo vital. Ya sean positivos o negativos, los síntomas menstruales son una forma que tiene nuestro cuerpo de comunicarse con nosotras. Es como un boletín de calificación mensual. Es una herramienta maravillosa para determinar el estado de muchos aspectos de nuestra salud. Y lo hace en todas las etapas de nuestra vida reproductiva.
En el libro Real Food for Fertility [Alimentos saludables para la fertilidad], las autoras Lily Nichols y Lisa Hendrickson-Jack escriben: “Piense en su ciclo como el gps de su cuerpo, un indicador de su salud hormonal y ovárica y de su preparación para el embarazo. Un ciclo menstrual sano es un reflejo del equilibrio hormonal, reservas adecuadas de nutrientes, calidad de los óvulos, balance del azúcar en la sangre y de mucho más”.
El interés por la salud del ciclo propio puede despertarse si la concepción es un objetivo. Pero, ¿cuántas de nosotras utilizamos nuestro ciclo como herramienta para guiar nuestro viaje hacia la salud a lo largo de todas las etapas de la vida?
‘Común’ no significa normal
La mayoría de las mujeres suponen que el síndrome premenstrual (spm) no es más que parte del periodo mensual, quizá incluso dado por Dios debido a la “maldición de Eva”. Los síntomas comunes del spm incluyen mal humor, depresión, hinchazón del vientre, retención de líquidos, estreñimiento, diarrea, manchado, sofocos, acné, dolores de cabeza, cólicos pélvicos dolorosos y sensibilidad en los senos. El Hospital Infantil de Boston afirma que hasta el 75% de las niñas y mujeres experimentan el spm, aunque la severidad varía.
El hecho que los síntomas desagradables sean comunes no significa que sean normales. ¡Dios nos creó para prosperar en salud! (3 Juan 2). El cuerpo fue creado para producir hormonas equilibradas y ciclos mensuales sanos a través de una dieta rica en nutrientes y correctamente equilibrada, un sueño reparador, ejercicio regular, sol y aire fresco diarios, una correcta eliminación y salud intestinal, buena postura corporal y una actitud mental positiva.
Un periodo no debería ser una experiencia miserable. Puede que usted no zumbe exactamente con la misma energía y vitalidad que en otros momentos del mes (uno tiene que escuchar al propio cuerpo durante este proceso de limpieza), pero no debe ser algo que temamos. No deberíamos necesitar analgésicos. Y no debería de poner una tensión en todas nuestras relaciones.
Hendrickson-Jack, escribe: “Aunque es común, el dolor moderado a intenso durante la menstruación no es normal ni saludable, (…) Un dolor que requiera el uso de analgésicos, o que sea tan intenso que le impida realizar sus actividades cotidianas normales, es una señal universal de que algo anda mal” (The Fifth Vital Sign: Master Your Cycles and Optimize Your Fertility [El quinto signo vital: domine sus ciclos y optimice su fertilidad]).
“Saber si el volumen del sangrado de su periodo es normal es importante porque puede alertarle si algo anda mal”, escribe ella. “Si, por ejemplo, se da cuenta de que empapa sus toallas higiénicas extra largas o tampones cada hora durante los dos primeros días de su ciclo y no se había dado cuenta de que eso estaba fuera de lo normal, podría estar perdiéndo una pista muy importante sobre su estado de salud” (ibíd.).
Por muy estupendo que pueda parecer tener periodos superligeros que sólo duran dos o tres días, esto no es un verdadero sangrado y podría significar que hay una disfunción en alguna parte del cuerpo. Si tiene sangrados de color rosa claro, es posible que usted no tenga una densidad de glóbulos rojos lo suficientemente alta como para producir sangre sana. Esto puede ser por estar anémica, por una mala alimentación o a una mala digestión (no absorber los nutrientes). Es importante comprender que muy poca o demasiada sangre pueden ser un indicador de un problema subyacente.
Su ciclo puede darle una plétora de pistas, y cada mujer debe asumir la responsabilidad de educarse en los detalles. Puede haber deficiencias crónicas en su salud. Puede haber indicios de un último mes o dos estresantes. Pero puede ser útil prestar atención; en algunos casos, podrían evitarse problemas serios si los ajustes se hicieran más pronto que tarde.
Por ejemplo, las hormonas ováricas dominantes, el estrógeno y la progesterona, influyen en mucho más que sólo la reproducción. El estrógeno estimula el crecimiento celular, lo cual es bueno, pero un crecimiento celular excesivo puede provocar disfunciones como el cáncer y la endometriosis. La progesterona equilibra y guía los efectos del estrógeno estimulando el desarrollo celular normal, regulando la diferenciación celular y promoviendo la maduración celular. Ambas hormonas trabajan juntas y fueron creadas para equilibrarse mutuamente y lograr una salud perfecta. Un desequilibrio hormonal puede causar estragos y con el tiempo provocar problemas como cáncer, osteoporosis, diabetes, enfermedades cardiovasculares, hipertensión arterial e infertilidad. Estas enfermedades crónicas no aparecen de la noche a la mañana, ni siquiera en un mes. Ignorar las molestias y señales mensuales puede contribuir a que se produzcan problemas serios años más tarde. ¿Por qué no corregir el rumbo ahora?
Causas comunes de los ciclos irregulares y los periodos dolorosos
La mayoría de las molestias menstruales son consecuencia de desequilibrios hormonales. Estos desequilibrios pueden ser el resultado del estrés, la falta de sueño, una mala alimentación, la falta de nutrientes (a veces nutrientes específicos que se necesitan especialmente en determinados momentos del mes), demasiado café, un hígado perezoso y mucho más. Existen muchos desencadenantes, todos ellos importantes para aprender y hacer inventario, arrepentirse y cambiar de rumbo. Veamos cuatro áreas comunes que pueden provocar síntomas desagradables.
El estrés: la pregnenolona es la hormona en la cima de la jerarquía de las hormonas. Es la que produce todas las demás hormonas sexuales. Una cierta cantidad de estrés es saludable y buena, sobre todo con una perspectiva mental positiva. Pero en situaciones de mucho estrés, más pregnenolona de lo normal es desviada [por el cuerpo] para producir cortisol. Esto deja menos pregnenolona para producir las otras hormonas sexuales. En otras palabras, largos periodos de mucho estrés pueden provocar niveles anormalmente bajos de estrógenos o progesterona.
El café: la cafeína hace que el hígado retenga estrógenos, lo que puede provocar un exceso de estrógenos. También estimula la producción de cortisol (en algunas más que en otras), lo que puede repercutir negativamente en los niveles de progesterona o estrógenos. Lisa Hendrickson-Jack escribe: “Considere eliminar [la cafeína] o reducir su consumo durante un ciclo completo para ver cómo responde su cuerpo. Nuestras clientas suelen informar de mejoras en su apetito, la calidad del sueño, la duración de la fase lútea, los síntomas del spm y los niveles de energía, a las pocas semanas de reducir o eliminar la cafeína. Algunas mujeres necesitan eliminar la cafeína por completo durante un tiempo para normalizar sus ciclos menstruales”.
Una dieta pobre: hay muchos nutrientes que favorecen el ciclo y que deben ser incluidos en una dieta rica en nutrientes como el zinc, el hierro, B12, la colina y el yodo, por nombrar algunos. Para funcionar como Dios nos creó, necesitamos dietas densas en nutrientes, y en la actualidad, tenemos que trabajar para conseguirlo. Evite los productos procesados y refinados. Abastézcase de alimentos ricos en nutrientes, como productos animales alimentados con pastura, criados en pastos o de caza silvestre, incluyendo las vísceras. Equilibre esas proteínas y grasas con frutas, verduras y otros alimentos integrales preparados adecuadamente. ¡Hágalo!
Muchas tendencias dietéticas populares animan a las mujeres a seguir dietas restrictivas para perder peso rápidamente (a menudo con un consumo insuficiente de proteínas y grasas, y un consumo excesivo de carbohidratos). Este enfoque rara vez favorece la salud del ciclo menstrual. El cuerpo de la mujer se prepara para un posible embarazo cada mes, ya sea que ella desee quedar embarazada o no. Sin embargo, su organismo le da prioridad a la supervivencia a corto plazo por encima de la reproducción. “Ésta es precisamente la razón por la que las irregularidades menstruales, los desequilibrios hormonales y otros desafíos con la fertilidad son comunes en las mujeres con trastornos alimentarios o inseguridad alimentaria; sus cuerpos simplemente no tienen recursos de sobra para un bebé si por casualidad quedan embarazadas, por lo que el cuerpo en su lugar opta por suprimir la ovulación y conservar la energía” (Real Food for Fertility [Alimentos reales para la fertilidad]). Por eso el ayuno intermitente debe abordarse con precaución. Cuando se trata de favorecer el ciclo menstrual, es primordial ingerir con regularidad suficientes alimentos ricos en nutrientes.
Las proteínas y las grasas saludables son cruciales para mantener un ciclo regular saludable. Las proteínas están formadas por cadenas de aminoácidos, muchos de los cuales desempeñan papeles fundamentales en los procesos de fecundación, implantación, crecimiento y desarrollo del feto, etcétera. Si tiende a tener antojo de proteínas en determinados momentos del mes, ¡hágale caso a su cuerpo y aliméntese! Para las mujeres que padecen el spm o sop (el síndrome de ovarios poliquísticos), comer suficientes proteínas es especialmente importante, ya que ayuda a estabilizar los niveles de azúcar en la sangre. Las grasas saludables como el aceite de palma, el aceite de oliva puro, el aceite de coco, los aguacates, las nueces y las semillas aportan nutrientes y estabilizan el azúcar en la sangre; sin embargo, los productos animales contienen colesterol , que es el componente esencial de las hormonas sexuales. El colesterol sólo se encuentra en productos de animales sanos como la mantequilla proveniente de ganado alimentado con pastura, la crema, el queso, la carne, las aves, el pescado y los huevos de aves criadas en campo abierto. El colesterol es esencial para el buen funcionamiento de los ovarios. Unas hormonas sanas y equilibradas deben incluir estas grasas saludables. Al mismo tiempo, es muy importante esforzarse por evitar los aceites de semillas procesados. Entre otros muchos efectos nocivos, los aceites de semillas ricos en ácidos grasos omega-6 proporcionan los componentes básicos de las prostaglandinas pro-inflamatorias. Éstas contribuyen significativamente a los periodos dolorosos.
Sustancias químicas que alteran las hormonas: se encuentran habitualmente en plásticos, pesticidas, cosméticos, artículos de tocador, alimentos procesados, contaminación ambiental y otros. Viviendo en el mundo de Satanás, no podemos escaparlas, pero podemos trabajar para eliminarlas en la medida de lo posible. Respecto a esto, tome nota: los genitales externos e internos están hechos de una piel mucho más fina y delicada que la del resto del cuerpo. La vagina, en particular, es una membrana mucosa muy vascularizada, cargada de vasos sanguíneos y linfáticos. Es altamente absorbente. La mayoría de las toallas higiénicas y tampones contienen metales tóxicos, ftalatos, cov, pfas (“químicos eternos”) y docenas de otros compuestos nocivos que tienen efectos acumulativos en las cuestiones femeninas y la salud en general. Vale la pena investigar para utilizar productos menos ofensivos.
Qué gran bendición puede ser nuestro boletín de calificación mensual. Utilícelo para construir una herramienta más sana y fuerte para la Obra de Dios.
Señales de un ciclo menstrual sano
· Poco o ningún manchado antes de empezar
· 3 a 5 días de sangrado (preferiblemente más de 3 pero no más de 7)
· No excesivamente abundante (requiriendo una toalla higiénica o un tampón grande en menos de 2 horas)
· Poco o ningún cólico abdominal bajo, antes y durante el sangrado
· Poco o ningún dolor lumbar antes o durante el sangrado
· Muy pocos o ningún coágulo o trozos de tejido en la sangre menstrual
· Es de color rojo carmesí (no marrón, rojo oscuro, rojo brillante ni tirando a violeta)
· El flujo no se detiene y reinicia
· La duración del ciclo es de 24 a 35 días, con una duración promedio de 29 días
Anomalías del periodo y sus posibles causas
· Sangrado abundante: alto nivel de estrógenos (sobre todo en relación con la progesterona), altos niveles de inflamación o, posiblemente afecciones como la endometriosis o fibromas uterinos
· Flujo ligero: bajo nivel de estrógenos, desintoxicación deficiente, función deficiente de la tiroides, estrés suprarrenal, carencia de nutrientes
· Manchado a mitad del ciclo: descenso repentino de estrógenos antes de la ovulación, más común en la perimenopausia
· Sangre de color marrón: sangre acumulada, sangre que se mueve lentamente, mala circulación, parte baja de la pelvis apretada que restringe el flujo sanguíneo
· Coágulos grandes: (de más de una pulgada de diámetro)—pueden ser causados por endometriosis, fibromas uterinos o por sop
· Cambios saludables en el estilo de vida para un ciclo más sano
· Equilibrio mineral: concéntrese especialmente en un nivel adecuado de potasio para los síntomas relacionados con el spm.
· Evite las grasas poliinsaturadas (aceites de semillas): estas aumentan la inflamación y provocan periodos más dolorosos.
· Deje que su cuerpo sangre: fomente el flujo en lugar de inhibirlo con tampones o copas menstruales.
· Eliminación regular: dé prioridad a los movimientos intestinales saludables diarios, ya que es la principal forma que tiene su cuerpo de depurar el exceso de estrógeno.
· Controle el cortisol: escuche a su cuerpo, especialmente alrededor de su periodo, y descanse cuando lo necesite.
· Equilibre el azúcar en la sangre: la regulación del azúcar en la sangre es clave para controlar los desequilibrios hormonales, especialmente en afecciones como el sop.
· Conéctese con la naturaleza caminando descalza sobre la grama y tomando la luz solar matutina: la luz solar matutina ayuda a regular las hormonas; caminar descalza sobre la grama reduce la inflamación del cuerpo.
· Limpie su dieta y su entorno: las sustancias químicas que alteran las hormonas se encuentran habitualmente en plásticos, pesticidas, cosméticos y artículos de tocador, alimentos procesados, contaminación ambiental y otros.