“La vida del Sr. Armstrong es uno de los hitos de la historia del hombre”, escribe Gerald Flurry en El nuevo trono de David. ¡Esa es una afirmación audaz! La historia de la humanidad tiene muchos hitos destacados. ¿Por qué la vida del Sr. Armstrong sería uno de ellos?
Por lo que ésta nos señala: la vida del Sr. Armstrong fue una preparación directa de Dios para el acontecimiento más grandioso de la historia del universo, ¡la Segunda Venida de Jesucristo!
Dios registró varias profecías detalladas sobre un rol individual que Él utilizaría para preparar ese acontecimiento. El hecho de que Dios registrara tantos detalles por adelantado muestra cuán importante fue realmente este trabajo.
Sin embargo, Dios nunca obligó al Sr. Armstrong a llevar a cabo estas responsabilidades. Este hombre tenía su propia voluntad, la cual tuvo que someter voluntaria e incondicionalmente, en varias ocasiones, a su Creador. Y durante más de 50 años, ¡eso es lo que él hizo!
Esta fue una asociación sobresaliente entre un hombre mortal y el gran Dios. Es algo que no sólo deberíamos admirar, sino también imitar.
Preparación para la venida de Cristo
La primera venida de Cristo fue uno de los acontecimientos más trascendentales de la historia. Dios también preparó el camino para esa venida.
Marcos 1:1 habla del “Principio del evangelio de Jesucristo”, e inmediatamente después cita la profecía de Malaquías 3:1: “He aquí yo envío mi mensajero delante de tu faz, el cual preparará tu camino delante de ti”. Luego viene la profecía de Isaías 40:3: “Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor…”. Dios enfatizó que enviaría un mensajero para preparar a la gente y anunciar la venida de Su Hijo.
Para la primera venida de Cristo, Juan el Bautista cumplió esa profecía (Marcos 1:4). Él predicó el arrepentimiento, la necesidad de que la gente se apartara de sus pecados. Fue un mensajero poderoso que preparó a la gente para la llegada de Cristo (versículos 7-8).
Sin embargo, tanto Malaquías 3 como Isaías 40 son claramente profecías para el tiempo del fin. Uno dice que el día de la venida de Cristo será como un ardiente fuego purificador. El otro dice que todo valle será alzado, toda monte y collado será allanado, que la gloria de Dios será revelada ¡y toda carne la verá! Profetiza de una voz que dice: “¡Ved aquí al Dios vuestro!” y dice que Dios “vendrá con poder, y su brazo señoreará”. Esto predice la venida de Cristo en poder y gloria, ¡que no ocurre en Su primera venida sino en Su regreso!
Sí, tal y como Jesús Mismo reveló directamente en Mateo 17, Juan el Bautista preparó la primera venida, pero también habría un mensajero y una voz que clamaría en el desierto antes de Su Segunda Venida.
Cuando el arcángel Gabriel habló con Zacarías, el padre de Juan el Bautista, dijo de Juan: “… será grande delante de Dios. (…) Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos” (Lucas 1:15-16). Juan fue verdaderamente un poderoso siervo de Dios.
“E irá [Juan] delante de él [Cristo] con el espíritu y el poder de Elías…” (versículo 17). Elías en hebreo significa “mi Dios es Dios”. El Elías original representaba al Dios verdadero en una nación llena de dioses falsos. Fue un profeta que llamó a Israel al arrepentimiento, y Juan hizo lo mismo. Elías reprendió a los líderes corruptos de su época, como lo hizo Juan. Juan vino en el espíritu de la autoridad y audacia de Elías.
También se podría decir todo esto del mensajero del tiempo del fin. Herbert W. Armstrong vino en el espíritu y el poder de Elías. Él hizo un llamado al arrepentimiento. Reprendió el pecado. Habló con audacia y autoridad. Esto es lo que Cristo esperaba que hiciera el mensajero que preparó Su venida.
Un pueblo preparado
La profecía de Gabriel continuó: “… para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto” (Lucas 1:17).
Esas primeras palabras recuerdan la profecía de Malaquías 4:6, que también se cumpliría casi 2.000 años después de Juan, es decir, “antes que venga el día de [el Eterno], grande y terrible” (versículo 5). “Juan el Bautista vino en el espíritu de Elías, pero él nunca volvió los corazones de los padres a los hijos”, escribe Gerald Flurry en El mensaje de Malaquías. “Las personas que seguían a Juan no tenían todavía el Espíritu Santo de Dios. Sin el Espíritu Santo, esto habría sido espiritualmente imposible. Dice ‘E irá’ (Juan del tiempo del fin), y volverá los corazones de los padres a los hijos, y preparará el camino para la Segunda Venida de Cristo”.
Juan alistó un pueblo preparado para la primera venida del Señor. Durante unos 400 años, entre el profeta Malaquías y Juan el Bautista, no hubo ninguna voz profética en Israel. La religión de la nación estaba enferma. Entonces Juan llegó predicando fervientemente y proclamó: ¡“El Reino de los cielos se ha acercado”! Fue una sacudida. Sacudió a la gente de su letargo espiritual. Era crucial para ellos poder reconocer el significado de la venida de Cristo.
Sin embargo, todo eso no era más que un tipo de los preparativos que Dios haría antes de la Segunda Venida de Cristo. En la actualidad, Dios necesita verdaderamente “un pueblo preparado para el Señor”. Somos la generación que anunciará Su regreso: “¡Ved aquí al Dios vuestro!”. Trabajaremos con la primera generación de mortales en el Milenio, cuando Cristo gobierne la Tierra. Esas personas serán refugiados de la Gran Tribulación y del Día del Señor; habrán experimentado el mundo moderno, con toda su tecnología y lujo, así como también su devastadora destrucción. Dios necesita un pueblo preparado para esa enorme tarea: ¡ser seres espirituales al comienzo del Milenio!
La mayoría de los que se levanten en la primera resurrección procederán de las eras de la Iglesia de Filadelfia y Laodicea, que habrán vivido en los tiempos modernos. Entre los santos a lo largo de los siglos estarán los que fueron sellados de la sexta era, así como los 144.000 laodicenos arrepentidos y todo el remanente fiel de Filadelfia.
Y una gran mayoría de esos seres Dios estarán allí gracias a la obra de Herbert W. Armstrong. Ese Elías del tiempo del fin realmente “preparó al Señor un pueblo bien dispuesto”.
Para calificar en esta era laodicena, usted también necesita la revelación que Dios ha dado a través de Gerald Flurry. Pero como veremos, el Sr. Armstrong restauró todas las cosas, toda la verdad fundamental, incluyendo el evangelio, las buenas noticias anticipadas del venidero Reino de Dios. Él verdaderamente preparó el camino. El Sr. Flurry aprendió de él toda esa verdad. El Sr. Armstrong fue un padre espiritual para el Sr. Flurry. No hay remanente de Filadelfia sin una era de Filadelfia.
Confianza en Su mensajero
Consideren la primera profecía a la que Marcos se refirió: “He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí…” (Malaquías 3:1). El contexto muestra que esto se refiere a la Segunda Venida: “Pero ¿quién será capaz de soportar su venida? ¿Quién podrá mantenerse de pie y estar cara a cara con él cuando aparezca? Pues él será como un fuego abrasador que refina el metal o como un jabón fuerte que blanquea la ropa” (versículo 2; Nueva Traducción Viviente). Este “mensajero” tiene un mensaje sobre el regreso de Cristo en poder y gloria.
Proclamar estas profecías trascendentales es una responsabilidad crucial. Dios sabía que se necesitaría considerable dedicación y carácter para hacerlo. Él declaró estas profecías con detalle y confianza, y necesitaba confianza en que el hombre al que había escogido para realizar la tarea la llevaría a cabo.
“Aquí, Dios hace una afirmación clara: ‘el cual preparará el camino delante de mí’. ¡Punto! Sin rodeos ni ambigüedades”, escribe el Sr. Flurry. “¡Qué gran respaldo para este hombre! Dios hizo un pacto con el Sr. Armstrong, y Él sabía que el Sr. Armstrong haría el trabajo. ¡Y sí que lo hizo! ¡Qué mensajero!” (op. cit.).
¿Qué debe hacer un hombre para que Dios tenga tanta confianza en él? ¿Cómo podemos nosotros inspirar ese tipo de certeza en Dios?
Dios registró esta profecía unos 2.500 años antes de que naciera Herbert Armstrong. ¿Cómo es eso posible? El Sr. Armstrong tenía libre albedrío. Podría haber rechazado el llamado de Dios o haberse descarriado. Tal vez Dios consideró a otros individuos para cumplir este papel, y ellos simplemente no pudieron o no lo cumplieron. El Sr. Armstrong sí lo hizo.
La vida del Elías del tiempo del fin ilustra una hermosa asociación entre Dios y un hombre. Dios no lo obligó. El Sr. Armstrong tuvo que rendirse completamente.
En Las Buenas Noticias de agosto de 1979, el Sr. Armstrong escribió: “En toda la historia del mundo, Dios nunca ha iniciado una Obra importante o una actividad especial a través de un ser humano elegido y, después, cuando ese logro especial estaba muy avanzado, ha permitido que Satanás derrocara a Su líder humano elegido, ¡o que este se volviera falso de alguna manera!”. Después habló de Moisés, Josué, Pablo y Pedro, y también se refirió a sí mismo. Esos ejemplos dicen mucho sobre Dios. A lo largo de la historia de la humanidad, Él ha llevado a cabo muchos trabajos críticos, y con un éxito asombroso, a través de seres humanos falibles.
El Sr. Armstrong concluyó: “Dios nunca ha permitido que alguien a través de quien Él inició un gran proyecto se desviara del camino, ¡y nunca ha permitido que un líder designado por Él muriera antes de terminar su trabajo!”.
Citando esto en ¿Quién es ‘ese Profeta’?, el Sr. Flurry escribe: “¡Qué inspirador es pensar en eso! Dios seguirá adelante con Su Obra y hará realmente todo lo que Él pueda para ayudar a ese líder. Su éxito ha sido de un 100% a través de los siglos”.
Dios se lleva la mayor parte del mérito, pero Él debe ser muy selectivo, eligiendo a un hombre que trabaje con Él. Judas 1 habla de todos los santos de Dios siendo santificados por el Padre y preservados por Cristo antes de ser llamados. Sin duda, ¡ese proceso de selección es aún más intenso para un papel tan trascendental como el de Elías del tiempo del fin!
En El misterio de los siglos, el Sr. Armstrong escribió lo siguiente sobre Abraham, el hombre a través del cual iniciaría Su nación elegida: “Dios lo llamó porque había visto en él un potencial de liderazgo y obediencia a Dios”. Él no sólo vio ese potencial, sino que estuvo profundamente involucrado en la vida de ese hombre, ayudándolo y guiándolo, moldeando al padre del Israel físico y espiritual.
Ahora considere la vida del Sr. Armstrong y piense en los muchos detalles y acontecimientos que Dios orquestó para guiar, moldear y perfeccionar a ese hombre. ¡Tenemos su Autobiografía [disponible en inglés] de 900 páginas que nos da todos los detalles! Muestra cómo Dios moldeó sus años formativos incluso antes de llamarlo, cómo le proporcionó una amplia experiencia en publicidad y medios de comunicación y le bendijo permitiéndole alcanzar éxito profesional, y luego forjó su carácter derribando esa carrera. Dios trajo a personas específicas a su vida para plantar semillas de la verdad, y luego midió cuidadosamente su respuesta. Pasó muchas pruebas, incluyendo 28 años de pobreza, presiones e incluso pruebas aplastantes mientras hacía la Obra de Dios, como la pérdida de su primer hijo y luego de su esposa.
La mano de Dios fue dura sobre el Sr. Armstrong, enseñándole, corrigiéndole y manteniéndole en el carril. Y el Sr. Armstrong se sometió a ello. Permitió que Dios moldeara y dirigiera su vida. Esta es una lección, registrada en detalle, ¡de la que todos podemos aprender!
La obra de Elías
Una de las principales profecías sobre el Elías del tiempo del fin es Malaquías 4:5-6: “He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de [el Eterno] grande y terrible. Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición”.
El enfoque de este pasaje en el tiempo del fin es claro: esto ocurre justo antes de la Segunda Venida de Cristo. De hecho, el Sr. Flurry ha explicado cómo el libro entero de Malaquías se desarrolla durante la rebelión laodicena. Este “yo os envío” de Malaquías 4:5 y “yo envío mi mensajero” de Malaquías 3:1, son una promesa de que Dios volvería a enviar ese mensaje durante la era de Laodicea.
“Dios está diciéndonos en un lenguaje fuerte que debemos declarar lo que el Sr. Armstrong enseñó; él fue el mensajero de Dios. Y vivimos en un tiempo cuando las mismas profecías que él enseñó están ocurriendo ahora en una forma asombrosa”, escribe el Sr. Flurry. “Sin embargo, hay cierto lapso de tiempo entre el Elías del tiempo del fin y el Día del Señor. Originalmente parecía que el Día del Señor vendría inmediatamente después que viniera el Elías. Algunos dicen que la muerte del Sr. Armstrong prueba que él no fue el Elías. Pero mírelo espiritualmente, ¡Elías aún está aquí! ¡Porque el grupo que se mantiene firme está trayendo de vuelta el mensaje de Elías! Esa obra continuará hasta la gran tribulación y el día del Señor” (La visión de la Familia Dios).
Malaquías 4:6 es la descripción más profunda de esa obra de Elías. En la continuación de la obra de Elías (artículo, página 16), la idf vuelve a esto constantemente. Se trata de las familias físicas y de las relaciones entre padres físicos y sus hijos, y de la Familia espiritual y de todos nosotros relacionándonos con nuestro Padre espiritual. Describe la visión de la Familia Dios que Dios reveló a través del Sr. Armstrong y las consecuencias terribles de perder esa visión.
¡Dios debe tener un pueblo preparado para enseñar al mundo esta visión de familia y este camino de vida! Esto es la esencia de lo que el Sr. Armstrong enseñó y de la Obra de Elías que continuamos hoy.
‘Restaurará todas las cosas’
Durante Su primera venida, Jesucristo señaló a Sus discípulos esta misma profecía. Llevó a tres de ellos a un monte alto y se transfiguró ante ellos en una visión de Su Segunda Venida. Esto les hizo pensar en la venida de Cristo en gloria y en la profecía de Malaquías. Mientras descendían de la montaña, los discípulos preguntaron: “¿Por qué, pues, dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero?” (Mateo 17:10). Explícanos el significado de la profecía de Malaquías, dijeron ellos. Háblanos de este hombre que prepararía el camino antes del Día del Señor y la venida del Salvador.
Cristo confirmó que un hombre como Elías vendría sin duda a preparar el camino antes del regreso glorioso de Cristo, y luego añadió esta profecía: Este hombre “restaurará todas las cosas” (versículo 11).
En un sermón del 17 de diciembre de 1983, el Sr. Armstrong describió cómo Juan el Bautista cumplió mucho de esto como precursor de un cumplimiento del tiempo del fin. Luego dijo: “Ahora bien, Juan el Bautista no restauró nada. Ellos ya conocían la ley, y él los llamó al arrepentimiento; pero no tuvo que darles sermones sobre lo que es toda la ley. Ellos sabían eso. Sólo los llamó al arrepentimiento y a que cambiaran de camino, y los bautizó”.
Como dijo Jesucristo específicamente en Mateo 17, esta “restauración” es exclusiva de este Elías del tiempo del fin. “Es una señal para el mundo de que el regreso de Jesucristo es inminente. Cuando ‘todas las cosas’ son restauradas, entonces ¡es el comienzo del fin!”, escribe el Sr. Flurry en Las epístolas de Pedro: una esperanza viviente. ¡Se trata de una profecía extraordinaria de lo que Dios planeó hacer con ese Elías del tiempo del fin!
Cuando Cristo regrese, “restaurará todas las cosas” —incluyendo Su verdad, Su ley y Su gobierno— a todos los pueblos y naciones (Hechos 3:19-21). El Sr. Armstrong restauró todas las cosas en la Iglesia, una parte crucial para asegurar que hubiera un pueblo preparado para el Señor. A lo largo de las eras transcurridas entre la resurrección de Jesucristo y los tiempos modernos, gran parte de la verdad se perdió, sobre todo durante la quinta era de la Iglesia, que murió espiritualmente (Apocalipsis 3:1). ¡Dios planeó restaurar toda esa verdad a través de este Elías del tiempo del fin!
Es cierto que Dios es quien restauró esa verdad, pero Cristo no lo expresó así: “Elías viene primero, y restaurará todas las cosas”. Aquí, al igual que en otras profecías sobre Elías, Dios destaca el papel que el Sr. Armstrong desempeñó al restaurar la verdad en la Iglesia.
¿Cómo hizo Dios esto en realidad? No se limitó a entregarle toda la verdad fundamental: Él hizo trabajar al Sr. Armstrong ¡durante décadas! De nuevo, fue una colaboración. El Sr. Armstrong tuvo que someterse a Dios y trabajar muy duro. Él comenzó con seis meses de estudio intensivo, y ese estudio continuó durante toda su vida. En sus 90, justo antes de morir, ¡seguía aprendiendo!
Cuando tenía 92 años, el Sr. Armstrong escribió El misterio de los siglos, su gran resumen de las verdades que Dios había restaurado a través de él. Y ese proyecto comenzó porque había adquirido una comprensión más profunda de cómo Dios separó a la humanidad del árbol de la vida. Ese libro incluye muchos detalles que no se encuentran en ninguna otra parte de sus numerosos libros, artículos, cartas y programas de radio y televisión. ¡Estudie detenidamente El misterio de los siglos y verá claramente que Dios inspiró ese libro! Un anciano ciego de 92 años que ya ni siquiera podía consultar las Escrituras no hizo eso. Es realmente una obra magistral porque fue inspirada por Dios y escrita en papel por un anciano débil que se esforzó por ¡rendirse a Dios y servir a Dios!
El evangelio en todo el mundo
Otra profecía del tiempo del fin muestra aún más el trabajo trascendental que Dios tenía para el Sr. Armstrong. Al describir las condiciones que señalan el fin del mundo, Cristo dijo: “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin” (Mateo 24:14). Esta profecía asombrosa demuestra que el evangelio ¡no se predicó ampliamente durante 1.900 años después de que Cristo pronunciara estas palabras! Toda la evangelización y el proselitismo “cristianos” durante todos esos no predicaban “el evangelio del reino” que predicó Cristo. Esta profecía no se cumplió hasta que Dios reveló toda la verdad sobre el verdadero evangelio para que pudiera ser predicado en este tiempo del fin por el Sr. Armstrong.
Aunque él nació en 1892, a diferencia de muchos jóvenes de su edad, estuvo expuesto a los medios de comunicación durante toda su vida. Cuando tenía 8 años, consiguió un trabajo vendiendo semanalmente la revista Saturday Evening Post. De joven, pasaba horas en la biblioteca de la ciudad leyendo biografías y libros de filosofía y administración de empresas. A los 18 años, un autoanálisis demostró que era apto para una profesión en el periodismo o la publicidad. Se suscribió a dos importantes revistas especializadas [en publicidad y ventas] Printers Ink y Advertising and Selling. Consiguió un trabajo en el Daily Capital de Des Moines redactando anuncios clasificados. Más tarde se dedicó a la realización de anuncios publicitarios y se le encargó el diseño y la diagramación de la revista Merchants Trade Journal. Él aprendió sobre la producción de revistas y las imprentas. Se convirtió en el “hombre de las ideas” de este periódico y realizó una encuesta de opinión pública (actualmente una herramienta común en los medios de comunicación) para la ciudad de Richmond, Kentucky. Su informe fue tan sensacional que se convirtió en su primer artículo publicado en una revista. Y así sucesivamente.
Fue ya en 1933 cuando Dios abrió la puerta al Sr. Armstrong para que hiciera su primera transmisión de radio, hablando a unos cientos de personas en el área de Eugene, Oregón. Unos meses más tarde, inició la revista La Pura Verdad con 250 ejemplares mimeografiados. Ya en 1955 incursionó en la televisión. El Sr. Armstrong fue realmente un pionero de los medios de comunicación, la publicidad y la radiodifusión.
Entonces Dios le abrió puertas gigantescas para llegar a todas las naciones con el verdadero evangelio. A través de Ambassador International Cultural Foundation [Fundación Cultural Internacional Ambassador], el Sr. Armstrong apoyó proyectos culturales, benéficos y humanitarios en Bahamas, Bélgica, China, Costa Rica, Egipto, España, Filipinas, Hong Kong, India, Inglaterra, Irán, Irak, Israel, Jamaica, Japón, Jordania, Kenia, Kuwait, Líbano, Mónaco, Nepal, Nueva Guinea, Países Bajos, Sri Lanka, Suiza, Suráfrica, Tailandia y Tanzania.
El Sr. Armstrong se reunió personalmente con más de 500 jefes de Estado: primeros ministros, presidentes, reyes y reinas, emperadores, príncipes y princesas, así como con legisladores, embajadores, ministros de gabinete, primeras damas, gobernadores, alcaldes, generales, jueces, directores generales, rectores de universidades, músicos, artistas, deportistas, premios Nobel y otros líderes del gobierno, la industria y la cultura, así como con mucha gente del común y muchos que vivían en la pobreza. Consiguió audiencias personales con esos líderes mundiales en sus oficinas gubernamentales y en sus hogares, algunas de ellas en repetidas ocasiones, a veces con cobertura mediática nacional.
Estos líderes se refirieron al Sr. Armstrong como un “embajador sin credenciales” y “un embajador no oficial para la paz mundial”. Seis meses antes de su muerte, en la Convención Conmemorativa del 40º Aniversario de la firma de la Carta de las Naciones Unidas de 1945, el Sr. Armstrong fue homenajeado con una ovación de pie por los embajadores de 101 países como la persona viva que se había reunido con más líderes mundiales.
Esta historia y estas profecías muestran lo importante que era para Dios predicar el verdadero evangelio “en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones”.
Zorobabel el constructor
Otro papel profético que cumplió el Sr. Armstrong fue el de un Zorobabel del tiempo del fin. El Zorobabel original era descendiente del rey David, nieto del rey Joaquín, que había sido exiliado a Babilonia. Dirigió el regreso de los judíos a Jerusalén, reconstruyó el altar, restauró los sacrificios y puso los cimientos del segundo templo. Este hombre impresionante perseveró en esta labor en medio de una seria oposición.
“Proféticamente, este Zorobabel era el tipo de uno que vendría en los últimos días de este mundo”, escribió el Sr. Armstrong, “a quien Cristo utilizaría en la construcción del templo al que vendrá el Cristo todopoderoso glorificado en Su segunda venida” (Good News, 20 de noviembre de 1978).
“… Esta es palabra de [el Eterno] a Zorobabel, que dice: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho [el Eterno] de los ejércitos” (Zacarías 4:6). Así construyó el Sr. Armstrong. Era un experto en construir con el Espíritu de Dios. Considere lo que logró, incluso a sus noventa y tantos años. ¡Ese liderazgo, revelación y construcción no se lograron mediante la fuerza o el poder físico!
“Las manos de Zorobabel echarán el cimiento de esta casa, y sus manos la acabarán…” (versículo 9). En Zechariah-The Sign of Christ’s Imminent Return [Zacarías, la señal del retorno inminente de Cristo], el Sr. Flurry explica cómo “casa” se refiere aquí a la sexta era de la Iglesia, y escribe: “El Sr. Armstrong no sólo puso los cimientos, como solemos decir hoy en día; él construyó toda la casa. Cuando murió, la era de Filadelfia estaba terminada”.
¡Qué logro! Verdaderamente, ¡la vida del Sr. Armstrong es una de las más destacadas de la historia del hombre! Recuerde a este hombre maravilloso y lo que logró con sumisión a Dios y con el poder de Dios.
Entonces actúe en consecuencia.
Ríndase al Alfarero Maestro
El Sr. Armstrong respondió a la dirección de Dios en su vida. No fue fácil; él enfrentó constantes pruebas y tribulaciones. Pero a través de esa única vida humana, Dios ciertamente pudo cumplir el papel profetizado de un Elías, un Leví, un Hilcías y un Zorobabel. Obviamente, Dios concede al Sr. Armstrong un tremendo honor. Pero no debemos olvidar los retos que este hombre tuvo que sobrellevar.
El Sr. Armstrong escribió lo siguiente sobre su arrepentimiento inicial: “… le dije a Dios que ahora estaba listo para entregarme y dar mi vida a Él. Ya no tenía valor para mí. Si podía utilizarla, ¡le dije que podía tomarla! No pensé, entonces, que fuera útil, ¡ni siquiera en las manos de Dios!
Pero permítame decirle al lector, si Dios pudo tomar ese fracaso autoconfesado completamente derrotado y sin valor al que yo había sido reducido, y usar esa vida para desarrollar y construir lo que Él ha hecho, Él también puede tomar su vida, y usarla de una manera que usted simplemente no puede soñar ahora; ¡si usted se la entrega sin reservas y la deja en Sus manos!” (Autobiography of Herbert W. Armstrong).
Esa es una lección estupenda. ¿Nos someteremos al proceso de perfeccionamiento de Dios en nuestras vidas, incluso cuando eso signifique pruebas difíciles, para alcanzar la estatura espiritual que Dios quiere para nosotros?
Dios sabe lo que hace. Él sabe lo que se necesita para ayudarnos a tener éxito, pero debemos someternos a Él como lo hizo el Sr. Armstrong. Él es el Arquitecto y Artista todopoderoso, y crear Su carácter santo y justo en los seres humanos ¡es el pináculo de Su logro creativo! Él es el Autor y Consumador de la fe de Abraham, Moisés, David, Elías, Jeremías, Pablo, Juan y muchísimos más. Esto requiere un poder y esfuerzo enormes de Su parte, y requiere sacrificio, pruebas y lucha de nuestra parte.
Piense en Moisés, que sacaría a Israel de la esclavitud, registraría la ley, construiría el tabernáculo, escribiría los cinco primeros libros de la Biblia y conduciría a la nación a la Tierra Prometida. Ese fue un trabajo monumental, pero Dios estuvo con él desde su nacimiento. Salvó a Moisés de la muerte, lo hizo príncipe de Egipto durante 40 años, lo condujo al desierto para que fuera pastor durante 40 años; todo ello antes de llamarlo. Para cuando Dios le dio esa responsabilidad, ¡Moisés se había convertido en el hombre más manso de la Tierra! (Números 12:3).
Cuando alguien está dispuesto a convertirse en arcilla maleable en manos del Alfarero Maestro, Dios puede moldear a esa persona hasta convertirla en un gigante espiritual. Él puede crear a un profeta, un apóstol, un rey y un rey-sacerdote.
Las profecías que hemos estudiado muestran que Dios sabía en detalle lo que quería lograr con un hombre en el tiempo del fin en preparación para la venida de Su Hijo, y lo hizo. Dios pudo cumplir, con confianza, exactamente lo que quería hacer. Eso se debe a que el Sr. Armstrong se sometió a Dios de forma tan completa y hermosa. ¡Qué hermosa asociación tuvo Dios con Su Elías del tiempo del fin!
¿Qué quiere lograr Dios en su vida? Puede estar seguro de que es algo asombroso. No luche contra Dios. No sea testarudo. No se distraiga. Cuando le falle a Dios, vuelva a levantarse y luche por volver a ser sumiso y obediente. Busque Su voluntad y sométase a ella como lo hizo el Sr. Armstrong. Él también puede tomar su vida y usarla de una manera que ahora mismo usted no puede ni soñar.