Póngasela y compártala

Pocas cosas trascienden culturas, religiones, razas y lenguas. Sin embargo, todos tenemos una sonrisa. Una sonrisa es un símbolo universal de alegría, fácilmente comprendido por cualquier persona en la Tierra. Dondequiera que viaje, la gente entiende el significado de una sonrisa. Incluso los bebés en sus primeros meses de vida reaccionan positivamente a una sonrisa.

Una sonrisa es la característica facial más reconocible. Y puede verse desde unos 90 metros de distancia, aproximadamente la distancia de un campo de fútbol.

Su sonrisa puede darle una gran ventaja en su primera impresión y hacer que los demás se sientan cómodos en todo tipo de situaciones.

Sonreír es económico; ¡no cuesta nada! Usted dispone de un suministro ilimitado de sonrisas y no necesita recargarlas después de utilizarlas. De hecho, en lugar de costar algo, beneficia al usuario aumentando su salud.

Cuando sonríe, el cerebro libera hormonas, incluyendo la dopamina, que le ayuda a sentirse bien, alivia el estrés y refuerza su sistema inmunológico. Incluso una sonrisa falsa puede mejorar su estado de ánimo y ayudarle a sentirse más positivo y feliz. Personalmente, he encontrado esto como una gran herramienta cuando los niños están de mal humor. La frase “finge hasta que lo consigas” parece acertada.

Sonreír también es contagioso. Una sonrisa a menudo estimula a otros a comenzar a sonreír. Entonces empiezan a sentirse mejor y es más probable que le sonrían a la siguiente persona que vean. Usted puede iniciar un efecto dominó de alegría con sólo sonreír.

Sonreír mientras lee este artículo probablemente le ayudará a disfrutarlo más. Inténtelo ahora mismo y vea si funciona.

Proverbios 17:22 dice: “El corazón alegre constituye buen remedio; mas el espíritu triste seca los huesos”. Dios diseñó esta expresión para ayudarnos. Sonreír durante una dificultad puede ayudarnos a tener una perspectiva positiva sobre esa dificultad. Permita que una sonrisa le proporcione alegría a usted y a los que le rodean. Desafíese a sí mismo a sonreír a la primera persona que vea cada día; quizás le resulte difícil detenerse con sólo una.

Gerald Flurry escribe en El evangelio de Juan: el amor de Dios: “Cuando veo al pueblo de Dios hoy día, puedo decir que no somos tan felices como debiéramos serlo. Nosotros deberíamos ser más felices. Todos podemos crecer en eso”. Esforzarnos por sonreír más puede ayudarnos a lograr este objetivo. Todos deberíamos proponernos tener una actitud más positiva a medida que avanzamos en nuestro día. Saber lo que sabemos y anticipar con ilusión nuestro futuro debería hacernos resplandecer de alegría. Tenemos tantas razones para sonreír, ¿por qué no empezar hoy?