El increíble potencial de la oruga
Una comparación natural

La vida de Charlie la oruga parece bastante agradable.

Cuando Charlie no está durmiendo, la comida está en todas partes. Con un cuerpo cilíndrico, Charlie puede retorcerse y girar en cualquier dirección para ver el mundo que le rodea con seis simples pares de ojos, ya sea el cielo por encima, o colgando de la planta que Charlie llama hogar para ver el suelo por debajo. Con miles de diminutas patas, Charlie se mueve bastante. Nada que esté dentro de su perímetro está fuera de su alcance.

Pero si lo piensas bien, la vida de Charlie la oruga, puede resultar bastante monótona. Esto es especialmente cierto si tú conoces una verdad básica de la naturaleza que todos los humanos conocen desde pequeños: que a Charlie le espera una fase de la vida mucho más emocionante.

Tú lo sabes, porque (a diferencia de Charlie) puedes pensar y razonar. Tú sabes lo que les espera a las orugas. Tú conoces el destino de Charlie. Conoces el increíble potencial de las orugas. Sabes que una vida de dormir, comer, mudar y crecer constantemente está preparando a Charlie para algo incomparablemente mayor.

Tú puedes aprender que, cuando mira al mundo, Charlie ve un cielo que a veces es blanco y a veces negro. La planta donde vive Charlie y el suelo que hay debajo parecen todos grises. Hay diferentes tonalidades, pero todo es básicamente gris. Eso se debe a que Charlie sólo puede ver en blanco y negro, ni siquiera es capaz de distinguir imágenes, sino simples contrastes de oscuridad y luz.

Con el tiempo, un mundo de múltiples colores estará disponible para Charlie a través de un par de ojos “compuestos” altamente complejos; ¡verá más colores de los que incluso nosotros como humanos podemos ver!

También puedes aprender que, por muchas patas que tengan las orugas, nada es comparable a las alas que tendrán, y lo exponencialmente más grande que se hará el mundo para esta criatura. Anteriormente confinada a una pequeña hoja o ramita (o a un pequeño grupo de plantas a unos pocos metros de distancia como máximo), Charlie podrá con el tiempo emprender un vuelo desde México hasta Manitoba, ¡o incluso cruzar el océano Atlántico!

La dieta seca y vegetariana de Charlie pronto será sustituida por dulce néctar. Y en cuanto a las pequeñas antenas que tienen las orugas, nada se compara con las largas antenas que terminan en forma redondeada, como garrotes, que se formarán. Las pequeñas antenas de las orugas no están tan afinadas y son más bien una combinación de gusto y olfato. Pero estas nuevas antenas, además de estar muy sintonizadas con los olores, ayudarán al equilibrio en el vuelo e incluso a protegerse de los depredadores.

El tipo concreto de oruga que es Charlie ha sido nombrado como oruga “monarca”. Y con tu mente, cableada para el lenguaje complejo, tú sabes qué asociaciones tiene esa palabra. Charlie no tiene ni idea. Charlie no puede pensar. La existencia de Charlie no se ve afectada por el hecho de que esta especie lleve un nombre de realeza, de reyes y reinas. De hecho, Charlie, en esta fase de la vida, es asexual e incapaz de reproducirse, un “eso” técnicamente.

Pero Charlie logrará esta increíble transformación a través de un proceso conocido como metamorfosis. Una vez maduras, las orugas forman una cubierta o recipiente a su alrededor. Esta es la fase de crisálida, o capullo, durante la cual esta larva protegida se convierte en papilla y luego experimenta un cambio notable.

Transformado

Una vez completamente desarrollada, una mariposa “monarca” sale de este recipiente. La mariposa, ahora macho o hembra, puede participar en su reproducción. Las hembras ponen huevos de los que nacerán orugas que pronto serán mariposas. Las mariposas no sólo son capaces de reproducirse, sino que al viajar de planta en planta bebiendo néctar, facilitan la reproducción de otras plantas.

El apóstol Pablo escribe: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:2). La palabra griega original para “transformaos” aquí es metamorphóo, de donde obtenemos la palabra que describe las metamorfosis en la naturaleza en criaturas como las orugas.

La Biblia revela que nuestro potencial es nacer como seres espirituales en la Familia de Dios. Obviamente hay diferencias entre la metamorfosis de oruga a mariposa y la de humano a un ser Dios. Para empezar, nos parecemos a Dios en nuestra composición general (más de lo que Charlie se parece a una mariposa). Y Dios nos da una mente creativa, que (aunque inferior) se parece mucho a la suya.

Filipenses 3:21 afirma: “El cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas”. Tan intrincado y asombroso como es el cuerpo humano, es vil comparado con el “cuerpo glorioso” que tendremos, ¡uno como el de Dios!

Considera esta verdad en la naturaleza: Ninguna oruga se queda como oruga. Sí, algunas se transforman en polillas, otras en mariposas. Algunos tipos de orugas permanecen en esa forma mucho más tiempo que otros. Pero nunca se quedan como orugas.

Esto es similar a nuestra existencia. Ningún ser humano fue puesto en la Tierra para seguir siendo humano. Dios quiere que todos los hombres alcancen su increíble potencial humano (1 Timoteo 2:4). Quiere que todos completen esta metamorfosis de humano a Dios.

Pero ahí también se rompe la analogía. La oruga no tiene elección: si sigue viva, con el tiempo cambiará. El ser humano puede elegir no transformarse. Y su vida acabará y nunca será más que una simple “oruga”.

No conformarse

Filipenses 3:19 dice de algunos: “El fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal”. Para estos, todo lo que conocen, en todo lo que pueden pensar, es esta vida terrenal. La vida es sólo comer. Su “gloria” no son todas las cosas deslumbrantes que encierra el potencial de la humanidad, sino que es sólo la vergüenza de esta vida. La palabra griega para “vergüenza” implica deshonestidad. Es un engaño.

De todos los múltiples miles de millones de personas que han habitado este planeta, ¿cuántas conocían en realidad el propósito de su existencia? ¿Cuántos sabían en realidad que había algo más que esta vida (y sabían qué era ese “algo más”)? ¿Cuántos sabían en realidad el tipo de metamorfosis indescriptible que les esperaba?

La Biblia revela que existe un gran engañador, que de hecho, está cegando las mentes (Apocalipsis 12:9; 2 Corintios 4:4). El diablo no quiere que conozcamos nuestro increíble potencial de “oruga”. Satanás no quiere que pensemos nunca en nuestra vida como una “mariposa”, ni que hagamos comparaciones entre esta vida y la próxima. Porque, en realidad, ¡esas dos fases de la vida ni siquiera se comparan!

Y sin embargo, ¡todo nuestro mundo está construido en torno a nuestra existencia como “orugas”! Los olores, sabores y vistas limitados. El rango limitado de movimiento, básicamente estar pegados al suelo. Se podría decir que estamos siendo “conformados” a este mundo, como dice Romanos 12:2. Pero Dios quiere una renovación de tu mente.

Con el tiempo, el mundo entero conocerá este potencial. Por ahora, milagrosamente, Dios ha abierto nuestras mentes a eso, a tu futuro “monarca” como realeza en la Familia de Dios (Salmo 45:16; Apocalipsis 5:10). Eso sería como si tu fueras capaz de hacer que Charlie la oruga pensara, y luego comprendiera esa mucho más magnífica siguiente fase de su vida.

Tú puedes comprenderlo ahora. Todas las demás “orugas” con las que interactúas en el mundo no conocen este destino. No son conscientes de la metamorfosis que puede haber en su futuro. Por eso tú eres una oruga diferente a las orugas que dirigen las escuelas, las empresas y los gobiernos, a las que ves en la gran pantalla y a las que escuchas en la música de este mundo. Por eso tú puedes pensar mucho más ampliamente.

Visión de mariposa

En 1 Corintios 13, Pablo habla de un cambio de vida más conocido: “Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño” (versículo 11). Aunque no se trata de una metamorfosis tan dramática, es algo que tú puedes comprender, dependiendo del tipo de adultos que haya en tu vida. Tú incluso sabes lo que es “desechar” un juguete que tenías cuando eras mucho más joven, con el que ya no tienes ganas de volver a jugar.

En cuanto a nuestra transformación espiritual, Pablo dice en el versículo siguiente: “Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido” (versículo 12). No podemos comprender plenamente la siguiente fase de nuestra existencia en términos de este potencial espiritual. Es como mirarse en un espejo a oscuras, y tal vez incluso un poco empañado.

Con nuestros ojos humanos, nuestra visión es tan limitada como la de una oruga comparada con una mariposa. Podemos ver, pero es como si viéramos en blanco y negro. Ni siquiera podemos distinguir bien las imágenes, sólo oscuridad y luz.

Esto es similar a lo que escribió el apóstol Juan en 1 Juan 3:2: “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es”.

Lo que Pablo quiere decir en 1 Corintios 13 es que, tras nuestra metamorfosis espiritual, muchas cosas que parecían significativas serán simplemente “desechadas”. Tanto de lo que ocupó la existencia de Charlie es obsoleto en la etapa de mariposa.

Un poco más adelante, en su epístola a los Corintios, Pablo escribe lo que conocemos como el “capítulo de la resurrección”: “Y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados. Entonces también los que durmieron en Cristo perecieron. Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres” (1 Corintios 15:17-19).

Si todo lo que tenemos es esta vida, ¡entonces estamos pasando por muchos problemas para nada!

“Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho” (versículo 20). En la temprana Iglesia del Nuevo Testamento se hizo mucho hincapié en el hecho básico de que Cristo había resucitado. Los versículos iniciales de este capítulo hablan de los testigos de Sus apariciones tras la resurrección. Es una verdad tan básica, y es nuestro único ejemplo hasta este punto de este tipo de metamorfosis, un humano que muere y es resucitado como un Ser Dios. (Para más información al respecto, lee “Can You ‘Handle’ Eternal Life?” [¿Puede usted ‘manejar’ la vida eterna?; disponible en inglés] de la Royal Vision de septiembre-octubre de 2015).

Cambio a la inmortalidad

Pablo continúa con otra notable analogía de la naturaleza: “Pero dirá alguno: ¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué cuerpo vendrán? Necio, lo que tú siembras no se vivifica, si no muere antes. Y lo que siembras no es el cuerpo que ha de salir, sino el grano desnudo, ya sea de trigo o de otro grano; pero Dios le da el cuerpo como él quiso, y a cada semilla su propio cuerpo” (versículo 35-38).

La siembra de una semilla representa la resurrección. Al igual que la transformación de oruga a mariposa, una semilla no se parece mucho a la planta en la que se convertirá.

Pablo continúa diciendo que hay diferentes tipos de cuerpos carnales (hombre, animales, peces, aves) y hay diferentes tipos de cuerpos celestes (diferentes niveles de brillo de estrella a estrella). “Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción. Se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder. Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual” (versículos 42-44).

Pablo nos dice que “la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios” (versículo 50). Dios no permitirá que ningún humano permanezca en esa forma para siempre. Y para los que sigan vivos cuando Cristo regrese para resucitar a los santos, Pablo describe su cambio instantáneo: “En un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad” (versículos 52-53).

Una vida física puede parecer muy larga, pero no es más que una existencia corta y temporal. Del mismo modo, la vida de Charlie la oruga puede parecer larga: innumerables repeticiones de irse a dormir, despertarse y comer. Pero al final de ese proceso, ¡la vida como oruga monarca no dura ni tres semanas! Al final de nuestra corta vida, nos convertiremos en inmortales, ¡viviremos para siempre!

Romanos 8 también describe este cambio venidero: “Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros” (versículo 11). Los jóvenes de la Iglesia de Dios tienen acceso a su Espíritu Santo. Una vez que mora en ti, debe crecer. Y si está madurando en ti, y todavía estás vivo al regreso de Cristo, ¡tu cuerpo será “vivificado” por el mismo poder que resucitó a Jesucristo!

El versículo 17 nos llama “coherederos con Cristo” ya que “padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados”. El versículo 18 afirma: “Porque tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria que en nosotros ha de manifestarse”.

Hay luchas. Para la oruga, la lucha al salir del capullo hace en realidad que las alas de la mariposa puedan volar. Los sufrimientos de esta vida presente hacen que podamos “volar”. Y estos sufrimientos, por importantes que parezcan en este momento, ¡ni siquiera pueden compararse a ser glorificados con Cristo!

Eso no significa que Dios no quiera también que tengamos alegrías y satisfacciones en esta vida también. Jesús dijo que quiere que tengamos “vida (…) en abundancia” (Juan 10:10). Él promete recompensas y bendiciones en esta vida, si somos obedientes (Marcos 10:30). Pero incluso entonces, todavía, nada de eso se compara realmente con lo que vemos en el espejo empañado en la oscuridad.

“Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu” (Romanos 8:5). No te dejes envolver por la existencia de “oruga”. Piensa en el potencial de la vida como “mariposa”.

Imagine esta metamorfosis de un humano, a ser Dios”, escribe Gerald Flurry en Las epístolas de Pedro: Una esperanza viviente. “¡En un momento, en un abrir y cerrar de ojos, nacemos como hijos en la Familia del Padre! Instantaneamente, nos convertimos en Dioses del universo, hijos de Dios. ¡Esta majestuosa meta hace que cualquier cosa física se vea trivial! ¿Comprendemos realmente nuestro pasmoso potencial? ¡Solamente aquí podemos encontrar la esperanza viviente!”.

Esto es la vida real, y está disponible. Concéntrate en eso.

“Porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios” (versículo 21). ¡El universo entero está esperando nuestra metamorfosis! Una vez confinados a una planta diminuta (bueno, a un planeta diminuto), pronto podremos recorrer todas las extensiones del universo. Dios quiere que “polinicemos” toda Su creación.

Te espera una transformación asombrosa. Se le va a ofrecer a todo ser humano que haya existido. Pero Dios nos da a elegir en este asunto.

Elije este tipo de vida. Elije pensar más allá de la condición diminuta, temporal, confinada y fugaz de este mundo “oruga”. En su lugar, piensa en todo el propósito de tu existencia: la extensión interminable, eterna y extraordinaria que se te ofrece, el glorioso poder y la belleza de la vida de Dios.