¿Está usted escuchando la música adecuada?
Una profecía condenatoria en Amós 6, dirigida al pueblo de Dios en el tiempo del fin que lleva un estilo de vida materialista, muestra que la música es uno de los principales factores que están derribando a Israel.

Una profecía condenatoria en Amós 6, dirigida al pueblo de Dios en el tiempo del fin que lleva un estilo de vida materialista, muestra que la música es uno de los principales factores que está derribando a Israel (vea los versículos 3-6).

El versículo 5 dice que están metidos en la música “como David”; parece justo, ¡pero los está llevando al cautiverio! (versículo 7). ¿Cómo es posible? Bueno, sabemos que el mismo Satanás se hace pasar por un ángel de luz. Ciertamente, esto demuestra que no podemos simplemente echar un vistazo superficial a la música y determinar si es buena o no, ¡porque podríamos estar cayendo en una de las trampas más mortíferas de Satanás!

Los cristianos deben saber discernir el bien y el mal, sobre todo en lo que se refiere al escurridizo tema de la música.

Hay que juzgar con los ‘sentidos ejercitados’

En Hebreos 5:14, el apóstol Pablo elogia a los cristianos maduros “que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal”.

Debido a la naturaleza espiritual de la música y a su profunda influencia, necesitamos la mente de Dios —es decir, el poder de Su Espíritu Santo— para discernir el bien del mal. Necesitamos madurez espiritual, como señala Pablo.

Sin embargo, no debemos subestimar la importancia de nuestros sentidos en este proceso. Después de todo, el Espíritu de Dios se combina con el espíritu humano. Como Pablo señala aquí, nuestros sentidos físicos, carnales, deben ser ejercitados “por el uso”.

La palabra griega traducida como ejercitado significa entrenar en una escuela de atletismo, por implicación, el entrenamiento olímpico. ¡Debemos entrenarnos para discernir! La palabra griega para discernimiento significa estimación de juicio. Dios quiere que nuestros sentidos desempeñen un papel en el discernimiento. Deben estar lo suficientemente ejercitados y experimentados para que el Espíritu de Dios los guíe para hacer juicios apropiados.

“[Dios] nos dio el sentido del oído. ¡Cuán inspirador, agradable y ennoblecedor es el placer que recibimos al escuchar buena música! Pero también este sentido puede usarse para bien o para mal” (La dimensión desconocida de la sexualidad).

Ejercitar nuestros sentidos para discernir el bien y el mal requiere mucho juicio individual. La Iglesia no puede elaborar una lista de grupos buenos y malos, de música buena y mala. Esa tarea no sólo sería abrumadora y poco práctica, sino que privaría a la gente de la experiencia formadora de carácter que supone ejercitar sus propios sentidos, junto con el Espíritu de Dios, para discernir el bien y el mal.

Todos debemos ser capaces de discernir, lo que significa que debemos ejercitar nuestros sentidos. El propósito de este artículo, por lo tanto, no es sólo arremeter contra la música heavy metal o hard rock, que es evidente y abiertamente satánica, o simplemente decir que algo como el rap en verdad no es música. Tampoco es sólo para alabar los tipos de música sinfónica obviamente sanos. Al fin y al cabo, no se necesita mucho discernimiento ni ejercicio para tomar esas decisiones.

La mayoría de las preguntas se plantean en la zona intermedia, con la que quizás todos tenemos dudas. Es ahí donde el discernimiento es más necesario.

¿Cuáles son nuestras herramientas de juicio?¿Es apropiada la música si simplemente “suena bien”? Utilizando ese razonamiento con el sentido del gusto, mucha comida chatarra sería buena. Usando ese razonamiento con el sentido de la vista, las películas e imágenes que ofrecen gratificación inmediata se considerarían “buenas”.

La respuesta a estas preguntas no consiste simplemente en aceptar un determinado tipo de música como buena y rechazar otros tipos como malos. No se trata sólo de escuchar música sagrada o “música clásica”, ¡y nada más! Por eso es necesario ejercitar nuestros sentidos en el discernimiento.

Clasificación de la música

La Biblia habla de tres tradiciones musicales en general, todas ellas positivas: David, por ejemplo, era hábil con el arpa. Los músicos del templo se describen en las Escrituras como personas con una buena formación. Podríamos llamar a esta categoría bellas artes. David compuso algunos de los Salmos mientras pastoreaba ovejas, lo que podría clasificarse dentro de la tradición folclórica. En Lucas 15:25 se habla de “la música y las danzas”, es decir, música apropiada para bailar, es decir, popular.

La música de calidad puede encontrarse en las tres clasificaciones. Podríamos decir que una buena mayoría de las bellas artes serían aceptables porque generalmente no tienen un efecto negativo sobre los estados de ánimo y ofrecen estimulación intelectual. También es lógico que Satanás saque el máximo provecho de la tradición de la música popular, la que es diseñada para entretener y atraer a un público amplio. Sobre todo en la era de la comunicación de masas, porque le permite transmitir más fácilmente sus estados de ánimo y sus mensajes.

Aunque el cuidado y el discernimiento deben aplicarse a toda la música, los necesitamos más con la música popular.

Empoderando a nuestros jóvenes

La música es más importante para los jóvenes de lo que la mayoría de los adultos creen. A medida que crecemos, perdemos esa fascinación por la música. Ya no cantamos, silbamos o tarareamos tanto como antes. Así que olvidamos lo mucho que la música moldea la mente de un niño o un adolescente.

Los padres y los ministros deben preocuparse por los jóvenes y su música. Fortalezcámosles y empoderémoslos con ese entrenamiento olímpico. ¡Satanás quiere violentar sus mentes!

No sólo estamos viviendo en el mundo de Satanás, sino en sus últimos minutos desde que él fue arrojado (Apocalipsis 12:9-12). ¿No deberíamos vigilar nuestra mente y nuestras emociones más de cerca que nunca? No se deje atrapar ciegamente por lo que llega a través de las ondas del aire.

Jóvenes: aunque todavía no tengan el Espíritu Santo de Dios, también tienen que ejercitar sus sentidos. Y aquí hay un secreto que nadie en esta sociedad les dirá: envolverse en la música de este mundo es caer en las manos de esos magnates de los medios de comunicación que quieren hacer millones con ustedes. Cuentan con que ustedes no están discerniendo, ¡con que ustedes aceptarán lo que ellos les digan que quieran! No se los permitan. No dejen que dirijan su vida. Empodérense. Entrenen sus sentidos. Sean conscientes de sus elecciones musicales.

Obviamente, los jóvenes deben confiar en sus padres y obedecerles. Para la mayoría de los jóvenes en la Iglesia de Dios, sus padres o tutores tienen el Espíritu de Dios. Ellos necesitan estar involucrados en el juicio y discernimiento de la música que ustedes escuchan debido a estos componentes espirituales.

Mucha de la música que Satán promueve atrae a los adolescentes, pero los adultos, repugnados por ella, la descartan pensando que es imposible que a alguien le guste esa música. Pero transmite una actitud o una idea con la que una mente más joven puede identificarse.

Por supuesto, a veces ni siquiera los jóvenes la disfrutan. Pero se obligan a que les guste un determinado tipo de música porque les hace identificarse con sus “amigos”, su grupo de iguales, su deporte o, tal vez, incluso con un anuncio de un producto favorito.

El proceso de discernimiento va más allá del sonido de la música. ¿Cómo viene empaquetado este sonido? ¿Cuáles son los ideales del artista o del grupo? ¿Qué promueven? ¿Qué normas de vestimenta transmiten? ¿Qué representan los gráficos del álbum?

Algunos se preguntarán: ¿No fueron pervertidos algunos de los más grandes músicos e intérpretes clásicos? Incluso la música interpretada en el Auditorio Ambassador bajo Herbert W. Armstrong fue compuesta e interpretada en gran parte por hombres carnales, algunos con vidas personales pervertidas. La diferencia es que, cuando un artista se pone esmoquin y corbatín, su estilo de vida no está a la vista. Más bien, hay una exaltación de la música de calidad y una formación que muestra lo más alto que se puede alcanzar con el espíritu humano, la mente y el poder que Dios creó. Si un músico se presentara con un atuendo que exhibiera ostentosamente un estilo de vida degenerado, no se habría presentado allí.

Aquí está una pregunta sencilla: ¿se exhibe el estilo de vida personal del artista?

La personalidad de los músicos populares en nuestra sociedad es mucho más notoria y persuasiva, ¡y está diseñada para ser así! Esto es especialmente cierto en el caso de las mentes jóvenes que intentan identificarse con un determinado aspecto, estilo o grupo de iguales.

Directrices

Hay tres preguntas sobre las que reflexionar al evaluar la música: tienen que ver con la letra, el espíritu o la actitud de la música y el contexto en el que se escucha o interpreta.

1. Si la música es vocal, ¿qué dice la letra?

Recuerde que las canciones (piezas musicales con letra) se utilizan a menudo para ayudarnos a retener conceptos educativos o a recordar un eslogan publicitario. Esto es problemático cuando la canción sigue repitiendo palabras que violan los Diez Mandamientos de Dios. ¡El cerebro codificará y almacenará esos mensajes más rápida y eficazmente!

2. En cuanto a la música en sí, ésta es, por mucho, la pregunta más importante: ¿Cuál es el espíritu y la actitud de la música?

Los estudios han demostrado que la música tiene efectos físicos que se pueden medir en el cuerpo, la mente, los sistemas circulatorio e inmunitario y, por supuesto, en los propios oídos.

Ciertos juicios sobre si la música es apropiada tienen que ver con las leyes físicas que Dios ha puesto en marcha para nuestros cuerpos. Se podría comparar una mala elección musical a una dieta muy ácida que debilitara el sistema inmunitario.

Obviamente, debemos obedecer las leyes físicas lo mejor que podamos. Pero debemos mirar más allá, al componente espiritual de la música.

Incluso dejando a un lado las letras, en gran parte de la música actual se oye a cantantes amargados y enfadados, y su música a menudo transmite el mismo fervor emocional al oyente.

Ciertos éxitos de rap, incluso con letras “buenas”, ¿serían considerados buenos según este criterio? Ignorando la letra, si el artista grita o vocifera en tono airado, ¿es arte de Dios o del ser que quiere violentarnos? ¿Sigue estando asociado con bailes provocativos y camisetas ajustadas?

Filipenses 4:8 nos dice que pensemos “todo lo honesto (…) justo (…) amable (…) de buen nombre…”. Dios ordena que “si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”.

¿Refleja esta admonición la música que escuchamos?

Esto no quiere decir que nuestras selecciones musicales tengan que ser siempre alegres. El Salmo 49:4 dice: “Declararé con el arpa mi enigma”. Alguna música es triste, pero no necesariamente le deprimirá. La música de David era educativa y útil.

Esto nos lleva a la tercera pregunta o directriz.

3. ¿Cuál es el contexto?

Como ocurre con muchas cosas relacionadas con los sentidos físicos, el contexto es importante. Esto se aplica al ámbito de la dieta: incluso los alimentos creados por Dios no son buenos más allá de cierta cantidad. En cuanto a las normas de vestimenta, la cantidad de piel que es apropiado mostrar en la piscina es obviamente diferente de la que deberíamos mostrar en cualquier otra situación social.

Ciertas selecciones musicales son apropiadas para los bailes, pero no para los servicios de la Iglesia. Cuando hacemos ejercicio o realizamos un trabajo intenso, es posible que queramos poner una música más “enérgica”, con un ritmo más fuerte y repetitivo. No es el mismo tipo de música que se pondría en una cena formal, por ejemplo.

Relacionado con esto también está el volumen de la música. El contexto determina el volumen apropiado. La música puede ser más alta en los bailes de la Iglesia que en una buena cena (pero no tan alta que impida el compañerismo bueno).

Considere su propio contexto emocional. Algunos días somos más susceptibles a los pensamientos negativos que otros. En esos días, debemos cuidar nuestra dieta emocional. Es como en el área de la dieta física, algunos no beben vino tinto si tienen dolor de cabeza. Esto no significa que el vino tinto sea perjudicial; simplemente es perjudicial para ellos en ese contexto.

Fíjese también en el contexto social. La canción “Rock Around the Clock” no hace que la mayoría de nosotros queramos rebelarnos contra nuestros padres en esta época; no hay nada en el espíritu y la actitud que nos transmita eso a la mayoría de nosotros. Más bien, hoy en día, podríamos considerarla alegre y animada. Pero en su día conllevaba esos frutos y actitudes, y, en aquella época, habría sido un error entretenerse con ese tipo de selección.

Entrenando los sentidos

Cada individuo puede llegar a unos juicios ligeramente diferentes. Winston Churchill dijo que no se podía aplicar la misma fórmula a todas las batallas de una guerra. No se dedique a juzgar a los demás en este terreno; más bien, ¡juzgue la música que usted escucha!

Todos nosotros debemos desarrollar nuestros sentidos, y dejar que el Espíritu de Dios se combine con nuestro espíritu para desarrollarnos de esta manera. Aquí hay dos herramientas específicas que podemos usar para entrenar nuestros sentidos.

En primer lugar, esfuércese por cultivar un gusto más refinado por la música de calidad. Es cierto que esto requiere tiempo y esfuerzo. Pero aquí hay dos ideas para orientar el oído menos entrenado en una dirección más refinada:

A) Escuche más a menudo y activamente la emisora de radio de música clásica. Sea exigente. No deje que las ondas del aire le dicten qué pensar. Cuando escuche cosas que le gustan, pregúntese por qué le gustan. Cuando no le guste algo, resérvese su juicio por un tiempo y determine: ¿me disgusta porque es inapropiado o porque simplemente es ajeno a mis gustos en este momento?

B) Compre bandas sonoras de películas en las que destaquen la orquesta sinfónica. Esta música suele ser más accesible para el oído inexperto que ciertas piezas clásicas. Este género musical ayuda a condicionar el oído a un sonido más sinfónico y, por tanto, hace que la transición a la música “clásica” sea mucho más suave.

En segundo lugar, utilice la tecnología a su favor. Sí, la tecnología puede ser una maldición: los adolescentes pueden tener más música y escucharla ellos solos sin que nadie se entere, desconectándose cada vez más de la realidad. Pero también puede utilizar esta tecnología a su favor. Utilice la Internet para buscar las letras de distintas canciones. Usted puede descargar una sola canción que le guste sin comprar el álbum entero si usted no está seguro del resto del álbum. Usted puede escuchar una muestra de 30 segundos de casi cualquier cosa grabada hoy en día para hacerse una idea de la canción.

La música es uno de los principales talentos e instrumentos de Satanás y ¡es uno de los pecados que están llevando al mundo occidental a la tribulación! Pero la música es también una fuerza para el bien si se utiliza correctamente. Usemos la buena música para invitar la presencia de Dios en nuestras vidas. Usemos la buena música para que Su Espíritu Santo fluya más poderosamente para que podamos mantener fuera la influencia destructiva de Satanás, ¡venciéndolo de una vez por todas!