Por qué Dios elogió a Leví

Dios tenía en alta estima a Herbert W. Armstrong. Los tremendos frutos espirituales en la vida del Sr. Armstrong lo demuestran. Una profecía extraordinaria nos muestra exactamente lo que impresionó a Dios de la vida de este apóstol del fin de los tiempos.

En Malaquías 2:4-6, el Sr. Armstrong es comparado con Leví, el padre de los levitas, que equivale a los ministros. “Mi pacto con él fue de vida y de paz, las cuales cosas yo le di para que me temiera; y tuvo temor de mí, y delante de mi nombre estuvo humillado [estuvo con temor, versión King James]. La ley de verdad estuvo en su boca, e iniquidad [ilegalidad] no fue hallada en sus labios; en paz y en justicia [legalidad] anduvo conmigo, y a muchos hizo apartar de la [ilegalidad]”. ¡Qué maravilloso es recibir tal elogio de Dios! Esto fue registrado 2.500 años antes de que Dios llamara al Sr. Armstrong, pero lo describe perfectamente.

Aquí Dios elogia cinco cualidades específicas, una lista de la que podemos aprender e imitar.

1) “Tuvo temor de mí”.

Mencionado tres veces en este versículo en relación con el Sr. Armstrong, el temor divino es seguramente la cualidad más importante que Dios buscaba en Su Elías del tiempo del fin. “Debemos aprender a temer a Dios como lo hizo Leví”, escribe el Sr. Flurry. “Estudie la vida de este hombre. Dios lo envió como ejemplo porque sabe que aprendemos mejor con el ejemplo. El Sr. Armstrong fue un gran ejemplo de un hombre que temió a Dios” (La visión de la Familia Dios).

El temor divino es sumamente importante en todos nosotros. Es el principio de la sabiduría y el conocimiento (Salmo 111:10; Proverbios 1:7; 9:10). Significa vivir realmente en reverencia y respeto por Dios, por Su poder y Su naturaleza, reconociendo nuestras obligaciones hacia Él en vista de todo lo que ha hecho por nosotros. Esto es exactamente lo que les falta a los que se alejan de Dios (Malaquías 1:6). La falta de temor divino crea muchos problemas en nuestras vidas: perdemos la perspectiva; nos enaltecemos a nosotros mismos; abusamos de los demás (p. ej., Mateo 24:48-49). Tener temor divino significa estar y vivir siempre bajo la sombra de Dios, conscientes de Su presencia, respetuosos por nuestra insignificancia en comparación y deseosos de agradarle.

“¿Teme usted a Dios como lo hizo Leví?”, escribe el Sr. Flurry. “¿Teme usted cuando su matrimonio pudiera estar fallando? ¿Teme cuando sus hijos no están haciendo lo que deben? ¿Teme usted estarse entibiando hacia la obra de Dios? (…) ¿Teme la falta de unidad en la Iglesia? La mayoría del pueblo de Dios en este tiempo del fin no le teme a Dios. Leví lo hizo.

“¿Teme usted competir con el gobierno de Dios? ¿Puede postrarse sobre sus rodillas y decir simplemente: Dios, sé que hay algunas áreas aquí donde yo odio tu gobierno, y me resisto a cambiar mi matrimonio; o, no quiero trabajar con mis hijos de la manera que debería. Dios, por favor, ¡ayúdame a temerte de la forma que Leví lo hizo!” (ibíd.). Es un consejo maravilloso.

2) “La ley de verdad estuvo en su boca”.

El Sr. Armstrong estudió la ley de verdad. Era, como Esdras, un “escriba diligente en la ley” (Esdras 7:6) desde el principio, con su estudio de seis meses, día y noche. Estudió la ley de verdad, la recordó, la obedeció, la mantuvo firme y habló sobre ella. Dios pudo escribir esa ley de verdad en su mente y en su corazón, para que luego pudiera estar en su boca. La compartió con millones de personas de todo el mundo.

Es un ejemplo maravilloso. ¿Está la ley de verdad en nuestra boca? ¿Qué sale de nuestra boca? Realmente necesitamos estudiar la verdad que Dios reveló a través de ese hombre, y conocerla lo suficientemente bien para poder hablar de ella, de modo que Dios pueda confiar en nosotros para dar a la gente las respuestas correctas a las preguntas sobre la ley de verdad.

3) “Iniquidad no fue hallada en sus labios”.

Hasta el final de su vida, el Sr. Armstrong nunca habló a favor de transigir con la ley de Dios. Trabajó incansablemente para mantener el estándar de la Iglesia a la altura del estándar de Dios. Trabajó para mantenerse a sí mismo y a la Iglesia sin mancha del mundo, santificados, separados y santos. Eso es lo que Dios necesitaba para que este hombre cumpliera esta función de preparar el camino ante Cristo y preparar al Señor un pueblo bien dispuesto. ¿Qué sale de nuestros labios? Dios no quiere que ninguno de nosotros diga palabras falsas.

4) “En paz y en justicia anduvo conmigo”.

El Sr. Armstrong caminó con Dios, como Enoc, Noé y Abraham (Génesis 5:24; 6:9; 17:1). Esta es una hermosa descripción de su relación, la misma relación que Dios quiere construir con todos nosotros. El Sr. Armstrong miró para ver por dónde caminaba Dios, y caminó con Él, uniéndose a Dios en paz y guardando la ley. Así es como Jesucristo estructuró Su vida mientras estuvo en la carne: observó a Su Padre y lo imitó exactamente (Juan 5:19). Así es como nos acercamos a Dios: lo seguimos y nos alineamos con Él.

El Sr. Armstrong describió su oración y estudio diarios como un “compañerismo y amistad” con Cristo y el Padre. “Cuando leía y estudiaba la Biblia, era Dios quien me hablaba, ¡y ahora me encantaba escuchar! (…) En la oración yo hablaba con Dios”, escribió en El misterio de los siglos. “Las relaciones se estrechan mediante el contacto y la conversación constantes”. ¡Eso es caminar con Dios! Toda su obra comenzó con sus oraciones en su roca de oración, poniéndose de rodillas, inclinándose ante Dios y suplicando ayuda.

5) “Y a muchos hizo apartar de la iniquidad”.

La relación del Sr. Armstrong con Dios no era egoísta. Él fue inspirado a compartir con otros las bendiciones del compañerismo divino y la obediencia, para ayudarles a apartarse de la maldad y acercarse a la presencia de Dios. Y Dios realmente le dio poder. De ese esfuerzo surgieron frutos espirituales visibles: ¡Mucha gente se apartó de la iniquidad! El trabajo que el Sr. Armstrong realizó en este sentido aumentó el resplandor de su gloria futura (Daniel 12:3). ¡Piense en todas las personas que se levantarán en la primera resurrección por lo que hizo ese hombre! Realmente brillará con fuerza.

Esto también es un gran ejemplo. A medida que trabajamos con nuestros hijos, debemos apartarlos activamente de la iniquidad. En nuestras familias, nuestras amistades y nuestras relaciones con otros miembros de la Iglesia, podemos ejercer una gran influencia para ayudar a las personas a mantenerse en el camino correcto. Debemos apoyar esta Obra que aleja a las personas de la iniquidad, y tenemos que dar un ejemplo que impacte positivamente a los que nos rodean.

Malaquías 2:7 concluye: “Porque los labios del sacerdote han de guardar la sabiduría, y de su boca el pueblo buscará la ley; porque mensajero es de [el Eterno] de los ejércitos”. Esto está dirigido específicamente a los ministros que se han alejado de Dios, pero todos podemos seguir el consejo: busquemos la ley en la boca del Sr. Armstrong. ¡Ese hombre era el mensajero del poderoso Dios de los ejércitos! Todos deberíamos buscar la ley en su boca. Afianzarnos en sus enseñanzas. Esa es una orden crucial de Dios para que sobrevivamos espiritualmente en esta era laodicena. Por eso la idf luchó por todos sus principales escritos y por eso los publicamos hoy.

“¡Qué bendición fue para nosotros haber tenido este Leví del tiempo del fin, nuestro padre espiritual!”, escribe el Sr. Flurry (op. cit.). “Si usted honra ese cargo, el cargo del padre Leví, ¡también honra a Dios el Padre! La forma número uno que Dios ha dispuesto para que honremos a Dios el Padre es honrar el mensaje de familia de nuestro padre Leví”