40: una señal de Dios
La Biblia revela esta poderosa señal para Su pueblo y para toda la humanidad.

Han pasado 40 años desde la muerte de Herbert W. Armstrong. Además, hay 40 días entre el 7 de diciembre, fecha en que me despidieron de la Iglesia de Dios Universal en 1989, y el 16 de enero, fecha en que falleció el Sr. Armstrong en 1986.

El número 40 aparece a menudo en la Biblia. ¿Se ha preguntado alguna vez por qué? Ese número es significativo en la vida de los profetas, reyes y jueces bíblicos. Aparece repetidamente en la vida de los gigantes espirituales. El significado de este número nos ayuda a comprender por qué los israelitas pasaron 40 añosvagando por el desierto; por qué Moisés, Elías e incluso Jesucristo ayunaron durante 40 días; y por qué este número es una señal para nosotros hoy.

Estudie el número 40 en la Biblia y verá que sólo Dios pudo haber inspirado el uso de este número a través del tiempo. Este número es una señal importante que introduce a Dios en los acontecimientos para mostrar Su presencia. Debería ser algo muy alentador para nosotros, especialmente si se tiene en cuenta que el 40 se destaca en las vidas de Moisés, David y el Elías del tiempo del fin, Herbert W. Armstrong.

Moisés

En Malaquías 4:4, Dios nos exhorta: “Acordaos de la ley de Moisés mi siervo, al cual encargué en Horeb…”. Esa es una profecía crucial para nosotros hoy en día. Está en el contexto de un Elías del tiempo del fin (versículos 5-6). Moisés estuvo en Horeb, también llamado Sinaí, ayunado durante 40 días y 40 noches (Éxodo 34:28). (También puede observar en 1 Reyes 19:8 que el profeta Elías viajó “cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios” sin comida ni agua. Mateo 4:2 muestra que Jesucristo también ayunó durante 40 días y 40 noches). El ayuno nos acerca a Dios, ¡y el hecho de que estos hombres ayunaran durante 40 días es una señal milagrosa de que Dios estaba verdaderamente con ellos!

El relato de Moisés en el libro de los Hechos realmente enfatiza este número en su vida. “Y fue enseñado Moisés en toda la sabiduría de los egipcios; y era poderoso en sus palabras y obras. Cuando hubo cumplido la edad de cuarenta años, le vino al corazón el visitar a sus hermanos, los hijos de Israel” (Hechos 7:22-23). Moisés pasó 40 años en Egipto y luego huyó a la tierra de Madián, donde pasó otros 40 años. “Pasados cuarenta años, un ángel se le apareció en el desierto del monte Sinaí, en la llama de fuego de una zarza” (versículo 30). Esto es impresionante: Dios vuelve a llamar nuestra atención sobre el número 40 mediante una “llama de fuego”.

En esa zarza, Dios le habló a Moisés diciendo: “Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Y Moisés, temblando, no se atrevía a mirar. Y le dijo el Señor: Quita el calzado de tus pies, porque el lugar en que estás es tierra santa” (versículos 32-33). Dios estaba allí personalmente, y la tierra a Su alrededor se volvió santa. Esto se encuentra en el contexto de esos 40 años.

Éxodo 7:7 también enfatiza el 40: “Era Moisés de edad de ochenta años, y Aarón de edad de ochenta y tres, cuando hablaron a Faraón”. Cuando Dios llamó a Moisés para sacar a Israel de Egipto, él tenía 80 años, dos veces 40.

El relato de Hechos 7 continúa: “Este [Moisés] los sacó, habiendo hecho prodigios y señales en tierra de Egipto, y en el mar Rojo, y en el desierto por cuarenta años” (versículo 36). Aquí hay otros 40 años: el tiempo que Israel pasó vagando por el desierto. Dios le mostró a los israelitas prodigiosy señales de Su presencia. Él quería que ellos vieran que Él está involucrado. El número 40 lo indica. Es maravilloso tener prodigios y señales, pero estos sólo impresionaron a los israelitas durante un corto tiempo. ¡Esta historia está registrada especialmente para nosotros en este tiempo del fin! (1 Corintios 10:11).

“Y Dios se apartó, y los entregó a que rindiesen culto al ejército del cielo; como está escrito en el libro de los profetas: ¿Acaso ofrecisteis víctimas y sacrificios en el desierto por cuarenta años, casa de Israel” (Hechos 7:42). Dios los guio durante esos 40 años, pero ellos no quisieron obedecerle.

Lo que Dios hizo a través de Moisés es muy relevante para nosotros hoy. Moisés tenía mucho que decir sobre la ley y lo que Dios quiere de nosotros; él sentó las bases de la ley y la verdad en los cinco primeros libros de la Biblia. Actualmente, muchos rechazan estas verdades fundamentales, afirmando que la ley ha sido abolida.

Hoy en día, las personas no saben quién es Dios y dónde está trabajando. No saben lo que significa el número 40. ¡Pero nosotros debemos saberlo! Dios quiere que reconozcamos Su presencia.

Jueces

El libro de los Jueces forma parte de los profetas anteriores, que también son principalmente para este tiempo del fin. Ofrece varios ejemplos de cómo Dios castigó a Israel y cómo lo liberó. Una vez más, ésta relacionado con 40 años, mostrando la presencia de Dios en el castigo y la liberación.

Jueces 3:8 muestra la ira de Dios con Israel, enviándolos al cautiverio durante ocho años bajo el rey de Mesopotamia. Cuando los israelitas clamaron a Dios, Él los liberó por medio de Otoniel. El relato concluye: “Y reposó la tierra cuarenta años” (versículo 11). Dios les trajo seguridad porque, para entonces, ellos tenían Su presencia. Buscaban a Dios de una manera que no lo habían hecho antes.

Jueces 5:31 tiene un ejemplo similar: “Así perezcan todos tus enemigos, oh [Eterno]; mas los que te aman, sean como el sol cuando sale en su fuerza. Y la tierra reposó cuarenta años”. Si usted ama a Dios, ¡será como el sol! A Dios le encanta ver eso. ¡Él quiere que brillemos como el sol! Tendremos luz abundante y maravillosas bendiciones.

Es una profecía para hoy, el tiempo del fin en el que vivimos. Dios está llamando a los hombres en este tiempo del fin como nunca antes. Es maravilloso tener a Dios en nuestra presencia y brillar como el sol porque amamos tanto a Dios y le obedecemos. ¡A Él le encanta eso!

Jueces 8:28 dice que Gedeón, otro juez, también trajo a Israel 40 años de tranquilidad, paz, alegría y felicidad. Él obedeció a Dios durante 40 años, y a Dios le encantó lo que hizo.

Un último ejemplo, de Jueces 13:1: “Los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos de [el Eterno]; y [el Eterno] los entregó en mano de los filisteos por cuarenta años”. De nuevo Dios se enojó con ellos por sus pecados, ¡y los maldijo por 40 años! Usted no querrá la presencia de Dios de esa manera. Recuerde, todo esto es profecía principalmente para el tiempo del fin.

El rey David

El número 40 aparece de nuevo en el libro de los Reyes, en asociación con el rey David. “Y durmió David con sus padres, y fue sepultado en su ciudad. Y los días que reinó David sobre Israel fueron cuarenta años…” (1 Reyes 2:10-11).

Dios contó esos años. Tenía un plan para que este hombre reinara sobre Israel durante 40 años. Eso nos dice que Dios estaba con David de una manera poderosa; de nuevo, ¡fue debido a que él obedeció a Dios. David tenía sus problemas, como todos nosotros, pero era un hombre conforme al corazón de Dios. Sus 40 años de reinado fueron una señal de que Dios estaba con él.

1 Reyes 11:42 dice que el hijo de David, Salomón, también reinó en Jerusalén sobre todo Israel durante 40 años. Hizo cosas asombrosas: construyó el templo más hermoso del mundo, y hubo gran prosperidad y felicidad, como la habrá en todo el mundo en un futuro próximo. El reinado de Salomón fue un tipo del maravilloso Mundo del Mañana, y gobernó durante 40 años. Dios estaba con él, guiándole, aunque a veces se rebelara e hiciera cosas terribles.

Una educación divina

Herbert W. Armstrong, el Elías del tiempo del fin, falleció hace 40 años. Hoy debemos preguntarnos, ¿dónde está trabajando Dios ahora? ¿Dónde está la señal de Dios hoy? Realmente necesitamos saber sobre estos números 40 para ayudarnos a ver lo que Dios está haciendo en nuestra vida.

Cuando John Amos y yo fuimos despedidos de la idu el 7 de diciembre de 1989, faltaban sólo 40 días para el aniversario de la muerte del Sr. Armstrong, el 16 de enero. Nos pareció significativo, y creo que demostró que la presencia de Dios estaba con nosotros porque estábamos obedeciendo a Dios cuando nos despidieron. De hecho, ¡esa fue la razón por la que nos despidieron! Los líderes de la idu estaban abandonando a Dios y todo lo que el Sr. Armstrong les enseñó.

El número 40 está vinculado a Dios. ¡Estos números 40 no son obra del hombre, sino de Dios! Demuestra que Dios está involucrado. ¿Qué podría ser más importante que eso?

Comenzamos nuestro campus en Edmond, Oklahoma, con 40 acres, igual que el campus de Pasadena en tiempos el Sr. Armstrong. Ambos campus estaban asociados con el número 40.

¿Por qué le preocupa tanto a Dios estar ahí desde el principio? Considerábamos que nuestros 40 acres eran una señal de la presencia de Dios con Su pueblo. Él quiere estar con nosotros: Él es nuestro Padre; Cristo es Su Hijo. ¡Todo se trata de la Familia! ¡ Nos estamos convirtiendo en hijos! Él está “llevando a muchos hijos a la gloria” (Hebreos 2:10). ¡Ese debería ser nuestro objetivo y nuestra pasión en la vida!

De estos 40 acres, surgieron colegios para educar a las personas en la verdad de Dios. Ambos lugares contenían una visión maravillosa sobre lo que Dios está a punto de hacer por el mundo. Él está preparando gente que vea cómo construir un lugar como el Mundo del Mañana. ¡En la medida de lo posible, intentamos dar una idea de cómo será el maravilloso Mundo de Mañana!

El Sr. Armstrong escribió en 1978: “He viajado a todas partes del mundo. En China e India millones mueren de hambre. La suciedad, miseria y desdicha son simplemente indescriptibles. Las mismas condiciones de degradación y sufrimiento se extienden por muchas regiones de Centro y Suramérica, de Egipto y de otras partes de África. Dos tercios de la población mundial viven en tal indigencia. Pensé en el alegre Mundo de Mañana que se avecina, e inmediatamente me vino a la mente la pregunta: ¿Cómo se puede proporcionar bienestar abundante a estos millones de personas que viven en la pobreza?”.

“Y la respuesta era obvia. Corregir la causa: la falta de una educación correcta” (La Pura Verdad, septiembre de 1978).

Ese es el problema hoy en día: la falta de una educación correcta. Hay algo que mal en la educación en este mundo: simplemente no incluimos a Dios en ella. La educación correcta lo es todo. Si Dios está en un colegio, ¡todo girará en torno a la verdad de Dios y al gran futuro de la Segunda Venida de Cristo para gobernar la Tierra bajo la dirección de Su Padre!

Entender todos esos números 40 nos conduce a la visión de Dios, y a la educación de Dios. Dios sabe cómo tener paz; el hombre no. ¡La educación de Dios va a convertir este mundo en el más grande y hermosoparaísoimaginable! ¡La verdad de Dios será enseñada a todos los seres humanos que hayan vivido alguna vez! Tan pronto como Cristo regrese a la Tierra, comenzará a enseñarla, ¡y eso va a suceder muy pronto!

Después de esos mil años, ¡esa educación será llevada a todo el universo para enseñar la verdad de Dios sobre la Familia de Dios y sobre los muchos hijos que serán llevados a la gloria!

¡Qué momento tan maravilloso será! ¡Y la educación comienza aquí, en la Tierra! Dios nos lo dará si le obedecemos y vivimos esa verdad hoy.

Medite en todos esos números 40 y piense en la presencia de Dios. A veces Él nos maldice o nos corrige si nos alejamos de Él y lo abandonamos; ¡debe hacerlo! Pero Dios se está reproduciendo a Sí Mismo en el hombre: ese es Su objetivo. Vamos a ser hijos de Dios, no hijos adoptados, sino ¡verdaderos hijos de Dios!

¡Qué imagen tan hermosa!, ¡y qué importante es el número 40!