Hace más de 80 años, Herbert W. Armstrong fue desafiado a hacer un estudio profundo de la Biblia. Durante su extensa investigación, comenzó a ver que la Biblia, aunque incomprendida por la gran mayoría de la humanidad, sí contenía respuestas a las preguntas más importantes de la vida. A lo largo de los años, el Sr. Armstrong desarrolló un entendimiento único de las preguntas que siempre han desconcertado a la humanidad. El misterio de los siglos es un producto de esa comprensión. Cada capítulo contiene una clave que abre su entendimiento a las preguntas más desconcertantes que han intrigado a eruditos y filósofos durante miles de años.

Y la primera —y más importante— pregunta que hizo en este libro es: ¿Quién y qué es Dios?

En el prefacio, el Sr. Armstrong escribió: “Si el Dios Todopoderoso fue nuestro Hacedor, y si existe como Creador divino de todo lo que hay, entonces Dios mismo surge como el primero y el más grande de todos los misterios”.

En otras palabras, quién y qué es Dios es la pregunta más importante a considerar. Como joven en la Iglesia de Dios, santificado por tus padres (1 Corintios 7:14), tú necesitas responder a esta pregunta por ti mismo.

Dios se da a conocer

“¿Qué y quién es Dios? Este es un misterio que ninguna religión entiende. La ciencia no lo explica. La educación no lo enseña”, escribió el Sr. Armstrong. “Para los fundadores de la teoría de la evolución, llenos de vanidad intelectual, la existencia de Dios tal como les fue presentada por la religión, era un misterio que ellos no podían entender ni aceptar. Pero ni siquiera los mismos religiosos que ellos rechazaban pudieron entender el misterio de Dios. Sin embargo, Dios se revela a sí mismo por medio de su Palabra, la Santa Biblia; si tan sólo estos religiosos creyeran la propia revelación de Dios”.

Dios sí se da a conocer. Sin embargo, el Sr. Armstrong explicó que los eruditos han rechazado esta verdad, incluyendo a los teólogos que han estudiado la Palabra de Dios, en algunos casos, ¡durante toda su vida! Ellos también han estado en la ignorancia de la pura verdad que Dios revela acerca de su asombroso propósito para el hombre.

“Los miles de millones de personas que ahora habitan la Tierra no sólo ignoran el conocimiento más importante:quién y qué es Dios, al parecer ¡no desean saberlo! ¡Por voluntad propia, siguen ignorando el conocimiento más importante y la relación más esencial en la vida humana!”.

“Parece inconcebible, ¡pero escierto!”.

“¿Qué razón hay para que el hombre haya ignorado voluntariamente esta importantísima relación? ¡Sólo hay una explicación posible! Todas las naciones han sido engañadas (Apocalipsis 12:9). ¡Y el hecho de este engaño universal asegura el hecho de un gran engañador!” (ibíd.).

Satanás ha cegado a este mundo a la verdad acerca del evangelio que Jesús trajo hace 2.000 años a esta Tierra: la verdad del pronto Reino venidero de Dios, la Familia de Dios administrando Su gobierno sobre toda la Tierra. Este mundo ha estado en general cegado a esa maravillosa verdad, y sin embargo Dios la revela claramente en las Escrituras.

Toma tu Biblia, lee junto conmigo, y ve lo que Dios revela acerca de Sí Mismo, y acerca de tu futuro como adolescente en la Iglesia de Dios. Comprende, o al menos obtén la información inicial que necesitas para comenzar a responder esa pregunta: ¿Quién y qué es Dios? Dios hará posible para nosotros, si somos humildes y como niños como deberíamos de ser (Mateo 11:25), entender realmente la revelación que viene de Él. Tenemos que ser como niños pequeños: enseñables y dispuestos a examinar Su Palabra. Hay muchos en esta Tierra que ven a Dios como Creador, Proveedor o Protector. Ven el perdón y la misericordia en el plan de Dios. Pero una vez que se establece que Dios es el Creador, una vez que se comprende que Dios existe, hay que avanzar desde allí y entender el propósito. ¿Por qué estamos aquí? ¿Qué hacemos aquí? ¿Por qué está el mundo en la condición en la que se encuentra hoy, y qué se avecina? ¿Qué nos espera? Todas esas respuestas están en la Biblia. Tú puedes saberlo.

“Visión de Isaías hijo de Amoz, la cual vio acerca de Judá y Jerusalén en días de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá. Oíd, cielos, y escucha tú, tierra; porque habla [el Eterno]: Crié hijos, y los engrandecí, y ellos se rebelaron contra mí” (Isaías 1:1-2). Eso es lo que el profeta dice acerca de la humanidad, acerca de los antiguos israelitas en particular. Ese mismo espíritu de rebelión, esa misma ignorancia, existe hasta el día de hoy.

¿Por qué parece que Dios no es real?

“Es importante que usted note que al comienzo de este capítulo Dios llama a estas personas sus propios hijos. Muchos dicen: ‘Dios simplemente no me parece real’. Dios para ellos es un gran misterio. Sus propios padres humanos no son un misterio. Ellos parecen reales”, escribió el Sr. Armstrong.

Se detuvo en este punto. ¿Por qué debería Dios ser un misterio? Un padre humano no es un misterio. Tú lo ves. Tú lo sientes. Puedes ver lo que él hace y oír lo que dice. Por qué debería Dios el Padre ser tal misterio para sus hijos. Esto nos lleva a esa respuesta más importante que necesitamos.

El Sr. Armstrong dijo que su meta era ayudarte a ver que Dios el Padre es real; Él debería ser más real que tu propio padre humano. Y si tú entras en tu estudio con una actitud correcta, Él puede serlo. Él debería serlo. Él lo será.

“El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor; Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento” (versículo 3). El Sr. Armstrong habló de su visita a Nueva Delhi. Iba en un taxi y le preguntó al conductor, después de ver todas esas vacas y bueyes en las calles: “¿Cómo saben las personas quién es el dueño de todos esos animales?”. El conductor le dijo: “Esos bueyes conocen a sus dueños y deambulan por las calles durante el día, pero saben cómo regresar a las casas de sus dueños por la noche”.

El Sr. Armstrong pensó inmediatamente en Isaías 1:3. Aquí tenemos estos animales que realmente no saben nada, y sin embargo saben lo suficiente para regresar a sus dueños, a sus amos. Sin embargo, Dios dice acerca de Su propio pueblo: ¡No me conocen! No saben cómo regresar a casa, por así decirlo. No conocen al gran Dios que los creó. No saben que yo soy un Padre.

Dios es un Padre. Lo dice una y otra vez en el Nuevo Testamento. Jesús vino a revelar al Padre. Dios está en el proceso de engendrar y criar hijos. Él está construyendo una Familia. Él está haciendo crecer Su Familia, y comienza de la manera más pequeña con Jesucristo como el primogénito Hijo de Dios. ¡Así es como el Nuevo Testamento habla de Jesucristo: como el Hijo de Dios! Nació primero. ¿Qué significa eso? ¡Que hay otros por venir! Habrá un segundo nacido, un tercer nacido, un cuarto nacido, y así sucesivamente.

Una de las pruebas más obvias de que Dios es un Padre, de que Él está orientado a la familia, de que Él está construyendo una Familia —particularmente al entrar en el Nuevo Testamento— son los cientos de referencias a Dios como Padre, a Jesucristo como Hijo, a hijos en plural, y a Jesucristo casándose con la Iglesia. La familia está presente en toda la Biblia.

Dios y el Verbo

Juan 1:1-3 dice: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres”.

Esto habla de aquel que se convirtió en Jesucristo. Desde el principio, Él era el Verbo, ¡Él era Dios! Él vivía con Dios. Estaban Dios y el Verbo, y estos dos eran de una misma mente, totalmente unificados en este asombroso propósito que ahora vemos desarrollarse ante nosotros: Dios reproduciéndose a Sí Mismo. Está claro lo que Dios está desarrollando aquí abajo desde el punto más temprano de la historia registrado en la Biblia.

Continuando en el versículo 14: “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad”. Este Verbo, este gran Ser Espiritual, se convirtió en el Hijo de Dios. Usted conoce la historia: Dios intervino milagrosamente en la vida de María, provocando ese embarazo en el que Jesús, nacido en la carne, tuvo una madre humana, pero fue engendrado por Dios. Dios mismo era Su Padre, incluso cuando Jesús nació en la carne.

El Sr. Armstrong escribió: “El Verbo, pues, es un Personaje que fue hecho carne, al ser engendrado por Dios, quien se convirtió en su Padre. Más en aquel momento prehistórico al que se refiere el primer versículo de Juan 1, el Verbo aún no era Hijo de Dios. El Verbo se despojó de su gloria como ser espiritual divino para ser engendrado como ser humano. Se convirtió en Hijo de Dios cuando fue engendrado por Dios y nació de la virgen María”. Así se convirtió en el Hijo de Dios en ese momento preciso en el que María quedó embarazada.

El apóstol Pablo escribió acerca del linaje físico de Cristo en Romanos 1:3: “Acerca de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que era del linaje de David según la carne”. Así que Él vino de la línea de David. Ese era Su linaje físico.

Pablo continuó en el versículo 4: “Que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos”. Él era del linaje de David en el sentido físico y carnal, y fue declarado Hijo de Dios según el Espíritu de santidad por la resurrección de entre los muertos, cuando Cristo salió de esa tumba como un ser espiritual resucitado, ¡luego nacido en la Familia de Dios como el propio Hijo nacido del Espíritu de Dios! Eso es lo que las Escrituras revelan aquí. Cristo ciertamente también era el Hijo de Dios cuando caminó por la Tierra en la carne —fue engendrado por Dios—, pero en el sentido espiritual ese comienzo carnal fue como una etapa de engendramiento, y el nacimiento real ocurrió cuando se convirtió espiritualmente en el Hijo de Dios.

El plan de Dios para el hombre

Ahora vinculemos al resto de nosotros con este gran propósito y plan que Dios está desarrollando aquí abajo.

En Romanos 1, Pablo comparó los nacimientos físico y espiritual de Cristo. Ahora veamos lo que dijo en Romanos 8:14: “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios”. Aquí en Romanos 8, Dios dice que si alguien es guiado por el Espíritu, si la naturaleza de Dios habita en una persona, entonces Él considera a esa persona un hijo, un hijo engendrado espiritualmente. Pero ¿a dónde nos conduce esto?

El versículo 15 dice: “Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción [hijos], por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!”.

Esa palabra “adopción” es una lamentable traducción incorrecta; debería leerse “hijos”. ¡Qué claras son estas Escrituras! Somos hechos a imagen de Dios, y Dios está trayendo hijos a Su familia. Eso no es un misterio cuando se mira la civilización y todas las familias físicas que hay. ¿Por qué es tal misterio en el sentido espiritual? ¿Cómo puede la gente hoy no saber que Dios se está reproduciendo a Sí Mismo? Esta es la respuesta a quién y qué es Dios: la respuesta a cuál es su propósito. ¿Cómo entramos nosotros en esto?

“El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios” (versículo 16). Somos hijos propios de Dios si permanecemos firmes y perseveramos hasta el fin como dice en Mateo 24:13. Si perseveramos hasta el fin como tantos de los grandes patriarcas de la Escritura lo hicieron, entonces podemos en realidad experimentar este nacimiento en la Familia de Dios en la primera resurrección.

“Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos” (Romanos 8:29). Note lo que dice allí: que Cristo sea el primogénito entre muchos hermanos, lo que significa muchos hermanos y hermanas, muchos hijos, muchos miembros de la familia. Esa es la pura verdad de la Biblia, y se expone extensamente en El misterio de los siglos.

Por eso necesita este libro. Te ayudará a entender la Biblia. Te ayudará a responder la pregunta: ¿Quién y qué es Dios? Te abrirá los ojos a esta preciosa verdad. Qué visión tan maravillosa. ¿Podemos simplemente mirar estas Escrituras, mirar lo que se explica tan claramente en El misterio de los siglos, y aceptar esta verdad por lo que dice y lo que significa?

El primogénito de miles de millones

En Colosenses, también escrito por el apóstol Pablo, él tuvo mucho que decir sobre la familia, los hijos, Dios y esta visión. “En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados. Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación” (Colosenses 1:14-15). Nuevamente, esto se refiere a Jesucristo, como en Romanos 8: el primogénito entre muchos hermanos. Reflexione sobre esta gran verdad.

Versículo 18: “Y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia”.

¿Cómo nació Jesús como un Hijo literal en el ámbito espiritual? Sucedió, como las Escrituras revelan, en Su resurrección de entre los muertos, y eso es lo que espera a los verdaderos cristianos. Serán resucitados de entre los muertos o experimentarán su transformación, como Pablo mencionó en 1 Tesalonicenses 4, si aún están vivos en el sentido físico. Entonces nacerán en la Familia de Dios.

Ahora volvamos a Génesis 1, el libro de los orígenes, el primer libro de la Biblia. “En el principio creó Dios los cielos y la tierra” (Génesis 1:1).

El Sr. Armstrong escribió acerca de este pasaje: “Esto fue escrito por Moisés tal como Dios lo inspiró. Moisés escribió en hebreo, y la palabra hebrea traducida como Dios es Elohim. Esta palabra es un sustantivo o nombre de forma plural, pero en su uso gramatical suele ser singular. Es como las palabras familia, iglesia, grupo: una familia formada por dos o más miembros, una iglesia compuesta de muchos miembros, un grupo de varias personas. Se refiere precisamente a las mismas Personas que componen al único Dios que encontramos en Juan 1:1: el Verbo y Dios. Cada una de estas dos Personas es Dios”. Este pasaje habla de cuando Dios trajo todo a la existencia. Efesios 3:9 dice que Dios lo hizo a través de aquel que se convirtió en Jesucristo. Recuerda de Juan 1 que están Dios y el Verbo. Había estos dos seres, pero ¿cuál era su propósito? ¿Qué estaban haciendo? ¿Quién y qué es Dios? ¿De qué se trata todo esto? Junta estas Escrituras, y comenzarás a obtener esta brillante imagen de lo que Dios está desarrollando aquí en esta Tierra.

Génesis 1:26 dice: “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra”. Dios dijo esto. Elohim dijo esto. Lo dijeron juntos. “Hagamos”, note la palabra hagamos; hay más de uno, hay dos: Dios y el Verbo. Dios hizo a los animales según su género, y a los peces según su género, y a las aves según su género, pero luego llega a nosotros, llega a los seres humanos, y dice ¡Hagamos al hombre a nuestra imagen! Hagamos que los hombres se parezcan a nosotros, pero aún más importante, creemos, reproduzcamos nuestro carácter, nuestra naturaleza, un amor —un dar desinteresado— y ¡repliquemos eso a través de todo el universo!

Sé que tú miras el mundo de hoy y no ves ese estilo de vida. Todavía no. Ves una civilización bajo la influencia de Satanás el diablo, ese gran engañador, como el Sr. Armstrong mencionó. Pero eso pronto llegará a su fin, y cuando Jesucristo regrese a esta Tierra, ¡la Familia de Dios comenzará a expandirse, y de manera masiva! Comienza con las primicias, esos pocos llamados a la Iglesia para ayudar a Jesucristo, para casarse con Cristo y ayudar a traer hijos a la Familia de Dios ¡por miles de millones!

Sólo hemos rasguñado la superficie aquí, razón por la cual necesitas El misterio de los siglos, para que puedas estudiarlo, profundizar en sus preciosas verdades, y responder a fondo la pregunta más importante: ¿Quién y qué es Dios?