¿Alguna vez has sentido que no puedes contribuir mucho?
Puede que veas a otros prosperando bajo los reflectores y pienses, Bueno, tal vez no necesito hacer mucho, o ¿Qué puedo hacer yo para marcar la diferencia? Simplemente dejas que otros hagan la tarea. Puede que veas a muchas personas disponibles para hacer un trabajo, entonces ¿para qué intentarlo siquiera?
Esto puede ser común en nuestra manera de pensar, especialmente como jóvenes. Pero Dios quiere que seamos personas de acción que se esfuerzan por marcar la diferencia.
Considera el ejemplo de David.
Cuando el gigante filisteo, Goliat, desafió al ejército de Israel, “se turbaron y tuvieron gran miedo” (1 Samuel 17:11). David, sin embargo, no toleraría este atroz desafío al Dios viviente. Él emprendió una acción audaz y derribó con fuerza al descarado gigante por la mano milagrosa de Dios. Nota lo que esta acción audaz le hizo al ejército entero de Israel.
“Levantándose luego los de Israel y los de Judá, gritaron, y siguieron a los filisteos hasta llegar al valle, y hasta las puertas de Ecrón. Y cayeron los heridos de los filisteos por el camino de Saaraim hasta Gat y Ecrón” (versículo 52).
El audaz acto de fe y valentía de David motivó a un ejército entero, antes atemorizado y turbado, a gritar y perseguir al enemigo. Hombres que, momentos antes, temblaban en sus armaduras, ahora corrían hacia el enemigo. ¡Un hombre movió a un ejército entero a la acción!
Dios puede lograr mucho a través de un solo hombre. Si Dios está detrás de ese hombre, él puede mover a otros a la acción, incluso si antes tenían mucho miedo. Un solo hombre realmente puede marcar la diferencia si está dispuesto a actuar.
¿Cómo puedes tú, como individuo, marcar la diferencia para Dios?
Pregúntate “¿Qué puedo hacer?”.
Como individuo, tú puedes marcar la diferencia. El joven David ciertamente lo hizo. Él no se puso a pensar: Bueno, hay otros soldados más aptos que yo, y ni siquiera estoy aquí para pelear, sólo estoy entregando comida, ¿qué podría hacer yo? Dejemos que alguien más pelee contra Goliat. Él vio la necesidad y emprendió una acción audaz.
En realidad, al oír a los soldados temerosos describir la situación, David, que estaba allí para llevar comida a sus hermanos, preguntó: “¿Qué harán al hombre que venciere a este filisteo, y quitare el oprobio de Israel? Porque ¿quién es este filisteo incircunciso, para que provoque a los escuadrones del Dios viviente?” (versículo 26).
¿Suena esto como alguien que pensaba, Ojalá alguien más peleara contra este gigante? ¡David ni siquiera era soldado en el ejército! Lo que él tenía en mente era lo que él podía hacer para defender a Dios, porque, por lo que veía, nadie más lo estaba haciendo, ni siquiera el rey.
Tu acción audaz y valiente puede motivar a otros a hacer lo mismo. Nunca debes subestimar la diferencia que una sola persona puede hacer. Tienes que conocer tu valor, especialmente cuando Dios lo respalda.
¿Cuántas veces desaprovechamos una oportunidad para marcar la diferencia suponiendo que otros lo harán, o pensando que no podemos contribuir? En lugar de preguntar, ¿Quién más puede hacerlo? preguntate, ¿Qué puedo hacer yo? Dios realmente está buscando gente, incluso jóvenes, que vean una necesidad y actúen para abordarla.
En Isaías 6:8, Dios pregunta: “¿A quién enviaré?” La respuesta de Isaías fue: “Heme aquí, envíame a mí”. Esa es la mentalidad que Dios quiere. Ve la necesidad y di, ¡Envíame a mí!
Conoce tu valor
David no enfrentó ciegamente a este gran gigante sin conocimiento ni experiencia previa. Después de que el rey Saúl expresó dudas de que David pudiera pelear con este bestial guerrero, David respondió: “… Tu siervo era pastor de las ovejas de su padre; y cuando venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada, salía yo tras él, y lo hería, y lo libraba de su boca; y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la quijada, y lo hería y lo mataba. Fuese león, fuese oso, tu siervo lo mataba; y este filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque ha provocado al ejército del Dios viviente” (1 Samuel 17:34-36).
David tenía un agudo sentido de su valor para esta operación. Dios estaba con él, y ese era el factor más importante, pero David también estaba recurriendo a experiencias previas que lo equiparon físicamente y también fortalecieron su fe para salir a pelear.
¿Conoces tu valor? Todos tenemos diferentes experiencias y formas en que Dios construye nuestra fe. En el caso de David, fue enfrentarse a un león y a un oso, y pensó en Goliat de la misma manera.
Una experiencia que hayas tenido, las lecciones que hayas aprendido, son extremadamente importantes para experiencias y tareas futuras. Dios te está preparando ahora para los desafíos que vendrán. Podemos recurrir a esas experiencias para liderar a otros en el futuro y marcar la diferencia en una situación desafiante.
Conoce la causa
Una de las preguntas importantes que David hizo mientras se preparaba para pelear contra Goliat fue: “¿No hay una causa?” [ver versículo 29 de la versión King James].
¡Qué pregunta tan importante! A veces podemos quedar atrapados en el nerviosismo por hacer algo con lo que quizá no nos sintamos cómodos. Tal vez ser ese adolescente que sobresale te incomoda, o tomar la iniciativa te pone ansioso. Pero si hay una causa divina, entonces debemos emprender una acción audaz. En el caso de David, él sabía cuán importante era la causa.
“Desde el punto de vista de Dios, y de David, ¡había una causa monumental!” escribe Gerald Flurry en Los profetas anteriores: cómo llegar a ser un rey. “Dios quiere que toda la humanidad la vea. ¿No pueden ver todos ustedes que aquí hay una buena razón por la cual pelear? Preguntó David. ¡Necesitamos enfrentar a este filisteo!”.
Pregúntate, ¿Por qué necesito actuar? Si realmente sabemos cuán importante es la tarea que tenemos delante, entonces podemos avanzar con valentía y confianza, sabiendo que Dios respalda la causa. Veremos la necesidad esencial de actuar. Así es como tú puedes tener más impacto como individuo.
Para un ejemplo más moderno, consideremos a Winston Churchill. Aquí había un gran estadista que creía en la causa de luchar por el Imperio Británico. De hecho, estuvo virtualmente solo durante muchos años, advirtiendo a su nación de la amenaza inminente de la Alemania nazi. Sin embargo, nunca se retractó del mensaje porque conocía la causa. La causa nos convence. Incluso un individuo puede marcar una gran diferencia si lucha por una causa. En este caso se salvaron naciones. Estar solo no lo intimidó, gracias a la causa.
Si esa causa es noble, entonces no deberíamos dudar en actuar. David vio la causa como defender al ejército del Dios viviente.
Lidera con el ejemplo
Entender cuán importante es tu ejemplo puede marcar una gran diferencia en tu perspectiva. La acción audaz y valiente de David movió al ejército entero a perseguir a los filisteos. ¿Qué tan importante es para ti tomar iniciativa y marcar la diferencia? Entiende que al mostrar una mentalidad positiva, enérgica y vivaz puedes motivar a otros a actuar.
Piensa en esto en términos de practicar un deporte. Digamos que estás perdiendo bastante mal a mitad del partido, y tu equipo claramente no está respondiendo bien. Los jugadores se están rindiendo, jugando con menos intensidad. A veces todo lo que se necesita es que un individuo motive al equipo con energía. Sé ese jugador. Sé el jugador que se niega a rendirse y lo da todo hasta que el partido termina. El ejemplo de esta mentalidad puede contagiar a todo el equipo e incluso conducir a una victoria gloriosa. Puede ser fácil desanimar a tu equipo con un ejemplo pobre y negativo, pero puede ser poderoso mostrar un ejemplo de no rendirse.
Nunca vemos a David perdiendo la cabeza o siendo consumido por los nervios o el estrés cuando Goliat desafió al ejército. Aunque todos los soldados tenían miedo, él avanzó y, por fe, derribó al gigante. Su poderoso ejemplo inspiró al resto del ejército a pelear.
Tu ejemplo puede ser una de tus herramientas más poderosas para marcar la diferencia. Tú puedes inspirar a otros a emprender acciones más audaces, incluso a aquellos que teman hacerlo.
Considera tu vida como joven y lo que puedes hacer para marcar la diferencia. Dios puede lograr mucho a través de un solo individuo. David lo demostró, y tú también puedes demostrarlo en tu vida diaria en el programa educativo de verano, la Imperial Academy [Academia Imperial], como estudiante del colegio, en el campo deportivo, y en tu familia.
No te quedes atrapado pensando que no puedes marcar la diferencia, sino que piensa más bien en qué puedes hacer para marcar la diferencia.