He conocido familias en las que los padres proceden de entornos bastante difíciles. Pero se han entregado por completo a aplicar la instrucción de la Iglesia sobre el matrimonio y la familia: La dimensión desconocida de la sexualidad, Crianza infantil con visión, artículos, sermones y consejo que les ayudaron a construir bien su familia. En una sola generación, lo han transformado todo al adoptar el conocimiento, la ley y el gobierno de Dios. ¡Eso es hermoso de ver, un anticipo del Mundo de Mañana!

El plan maestro de Dios consisten en formar una familia. Dios se está reproduciendo a Sí Mismo. Nos hizo conforme a Su semejanza —nos parecemos a Él— y está completando nuestra creación espiritual para que llevemos la imagen de Su carácter (Génesis 1:26). Él hace crecer a los futuros miembros de Su Familia eterna de la forma más ingeniosa imaginable: brindándonos la espectacular oportunidad de formar nuestras propias familias, ¡e incluso de reproducirnos! Dios está ampliando la familia humana a través del proceso físico de tener hijos.

“El carácter perfecto, santo y justo es la obra suprema, la máxima realización posible para el Dios Creador y Todopoderoso”, escribió Herbert W. Armstrong en El misterio de los siglos. “… También es el medio para cumplir su propósito supremo, ¡su objetivo final!” (énfasis añadido). Ese objetivo es una familia. ¡Dios está haciendo más seres Dios, miembros de la Familia Dios!

Dios diseñó con minuciosidad el asombroso proceso de la reproducción humana. Nos reproducimos a nosotros mismos. Pero Dios no sólo nos equipó para tener bebés. También nos dio la enorme responsabilidad de cuidarlos a medida que crecen, de trabajar con ellos y educarlos física, emocional, mental y espiritualmente.

En un sentido muy real, nosotros los padres participamos directamente en ayudar a Dios con la creación espiritual que Él realiza en nuestros hijos, esa “máxima realización posible”.

Una responsabilidad enorme

El Sr. Armstrong preguntó en Las Buenas Noticias de septiembre de 1979: “Sus hijos, ¿futuros Dioses?”. ¡Esa es toda una pregunta! Respondió: “Aunque Dios formó al hombre del polvo de la tierra —materia física—, Dios ha dado al hombre una potencialidad mucho mayor que a los ángeles. ¡En el hombre, Dios se está reproduciendo a Sí Mismo! ¡El hombre tiene la potencialidad de llegar a ser Dios!”.

Eso es cierto de nuestros hijos. Dios quiere reproducirse a Sí Mismo en ellos. El mundo está separado de Dios, pero los hijos de los miembros de la Iglesia están consagrados, apartados (1 Corintios 7:14). Sus posibilidades de conversión, escribió el Sr. Armstrong, se “multiplican” en comparación con los niños criados sin padres convertidos. “Aunque Satanás va a influir en sus hijos, casi desde el nacimiento, inclinándolos hacia su actitud egoísta y rebelde, ¡usted puede contrarrestarlo enseñándoles la verdad acerca de Dios!”, escribió. Usted tiene la oportunidad, y la responsabilidad, de guiarlos hacia el futuro que Dios quiere para ellos.

Sus hijos, ¿futuros Dioses? Dentro de cien o un millón de años, ¡usted podría estar trabajando junto a otros seres divinos que usted mismo creó! Usted podría haber desempeñado un papel directo no sólo al traerlos físicamente a la existencia, sino al ayudar a Dios a formarlos como seres divinos. ¡Dios le está dando a usted una parte vital en Su máxima realización posible!

“El carácter justo es la meta que estamos persiguiendo”, afirma Crianza infantil con visión. “Queremos educar a nuestros hijos para que ellos abracen el camino de vida de Dios cuando sean adultos. Para construir el carácter santo y justo en un hijo se requiere esfuerzo diligente de parte de ambos padres”.

Qué encargo. Qué honor. ¡Qué responsabilidad!

“Selle esto claramente en su mente”, dice ese libro sin rodeos: “Cuando usted entrena adecuadamente a su hijo, está ayudando a Dios a reproducirse a Sí Mismo”.

Un mundo bajo asalto

Dado que todo el plan de Dios gira en torno a construir una familia, los ataques más despiadados e implacables de Satanás se dirigen contra la familia. Él está diezmando a las familias de muchas maneras, con una agresión adicional en esta era laodicena: destruyendo los papeles de cada sexo, conspirando contra la paternidad, feminizando a la sociedad, impulsando un aumento de la inmoralidad, convirtiendo la tecnología en un arma contra nuestros hogares. Las familias en la Iglesia de Dios tenemos tantas cosas en nuestra contra.

Pero Dios nos da las herramientas que necesitamos para ser éxitos rotundos: para contrarrestar esas tendencias, vencer los ataques satánicos y construir familias hermosas del Mundo de Mañana.

Es extraordinario que Dios edificara Su remanente en esta era laodicena por medio de un hombre que venía de un trasfondo familiar difícil. Gerald Flurry puso su mirada en Dios, vio a Herbert W. Armstrong como una figura paterna, aplicó la ley de Dios y formó una familia maravillosa. Sin duda, Dios quiso que eso sirviera de ejemplo positivo en una época en la que la familia se ve sometida a los ataques más intensos.

Jesucristo mostró contundentemente la importancia de los niños. Al enseñar a Sus discípulos que la grandeza significa volverse siervo, explicó que cuando uno recibe a un niño, recibe a Cristo y al Padre (Marcos 9:36-37). ¡Necesitamos recibir verdaderamente a nuestros hijos en nuestra propia familia!

Los discípulos olvidaron esta lección casi de inmediato e intentaron rechazar a las familias que traían a sus hijos a Cristo. Jesús los reprendió y dijo: “Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios” (Marcos 10:14). “Jesús les demostró a los discípulos que ellos debían hacer todo lo posible para ayudar a los niños a alcanzar su potencial”, dice Crianza infantil con visión. Su potencial es ser Dioses, y para aquellos que están en la Iglesia, ¡estar al nivel de la Esposa! Eso está en la mente de Cristo, y debe estar en la nuestra.

Dios ha enseñado mucho a Su Iglesia sobre la familia. Él envió a Su Elías del tiempo del fin para construir la familia e instruirnos acerca de la Familia de Dios. Elías hizo volver el corazón de los padres hacia los hijos y el de los hijos hacia los padres (Malaquías 4:5-6). Construir familias es central para la obra de Elías. Dios nos está llamando a enseñar al mundo acerca de la familia. Eso significa que Dios quiere que nuestros matrimonios, nuestras familias y nuestros hijos sean ejemplares. Quiere usarnos para enderezar a las familias del mundo.

Cuando una familia decide vivir de acuerdo con cada Palabra de Dios y organizar su vida familiar tal y como enseñó el Elías de Dios, cuando decide construir su matrimonio según la visión expuesta en ¿Por qué el matrimonio? ¿quedará obsoleto? y La dimensión desconocida de la sexualidad, y criar a sus hijos siguiendo La crianza infantil con visión, ¡esa familia obtendrá resultados maravillosos!

¿Quiénes somos nosotros? No tenemos grandes cualidades. Sabemos cuán inadecuados somos. Pero lo que sí podemos hacer es entregarnos por completo a la instrucción de Dios. Podemos hacer exactamente lo que Él nos manda a la hora de construir nuestro matrimonio y nuestra familia. Podemos hacerlo al pie de la letra, como lo hizo nuestro pastor general.

Aquí hay ocho puntos sobre cómo ayudar a Dios a formar futuros Dioses.

1. Practique y ame el gobierno familiar de Dios

Es fácil adoptar la influencia del mundo en nuestros matrimonios y familias. Satanás siempre intenta que decaigamos y transijamos, que pongamos las cosas al revés. Debemos resistir.

Dios dice que si un hombre no sabe gobernar su propia casa, no debería estar en un cargo de liderazgo en la Iglesia (1 Timoteo 3:4-5). ¿Acaso Dios tiene menos expectativas respecto a aquellos a quienes va a convertir en reyes y sacerdotes, unidos en matrimonio con Su Hijo? Si un hombre no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo podría enseñar al mundo?

Nuestras familias deben ser modelos del gobierno familiar de Dios: Su camino de decencia, orden, armonía, unidad, cooperación y amor. Cuando gobernamos bien, eso es hermoso, noble y loable. Tenemos que amar el gobierno de Dios, en la Iglesia y en nuestro matrimonio y familia.

El gobierno familiar es hermoso porque permite que cada persona ponga el 100% de su esfuerzo en cumplir el papel que Dios le dio, el cual complementa perfectamente todos los demás papeles de esa familia. Todas las piezas encajan hermosamente, como el Padre y el Hijo.

Hombres, esto significa gobernar bien, no con dureza ni negligencia, sino con la autoridad intencional y amorosa que Dios diseñó. Crianza infantil con visión se dirige directamente a los padres: “Si usted quiere tomar el camino recto y estrecho que conduce a un estilo de vida piadoso, fuerte, estable y agradable para usted, su esposa, sus hijos y su Iglesia, pregúntese: ¿Es claramente evidente el gobierno de Dios en mi matrimonio? ¿Están mis hijos sujetos al gobierno de su padre?”.

Esposas, esto significa amar ser gobernadas por su esposo, servirle como servirían a Cristo, abrazar su papel de ayuda idónea y constructora del hogar.

“Esforcémonos por administrar el gobierno amoroso de la familia de Dios en nuestras propias casas para que nosotros (esposo, esposa e hijos), adquiramos la propia imagen y carácter de Dios” (ibíd.). ¡Esa es nuestra noble meta!

2. Domine Crianza infantil con visión

Satanás introduce constantemente el pensamiento moderno —ideas nuevas y alternativas— en nuestras familias. Las familias necesitan volver a lo básico. Este libro funciona. Está fundado en la Palabra de Dios y en todas las cosas restauradas por el Elías de Dios (Mateo 17:11). Nos muestra cómo hacer este trabajo a la manera de Dios, desde los primeros días de la infancia hasta los años de la adolescencia. Está lleno de listas prácticas y aplicables: listas de hábitos que formar, cualidades que cultivar, áreas de obediencia que establecer. ¡Es una mina de oro!

No lo dé por sentado; úselo. No basta con leerlo; usted debe procesarlo y ponerlo en acción. Padres, les recomiendo que no dejen de leerlo nunca, aunque sólo sea leyendo y poniendo en práctica unas pocas páginas cada semana.

“Padres”, dice el libro, “pueden elegir el estilo de vida ancho y ‘fácil’, adoptando los modos de la sociedad y acomodándose a sus propias preferencias, placeres y pereza; y luego lidiar con el desánimo, el sufrimiento y la tragedia que esto produce. O pueden seguir las instrucciones bíblicas de Dios para fortalecer a su familia”, y construir algo hermoso.

3. Reconocer y aceptar el gran compromiso que supone la crianza de los hijos

Proverbios 29:15 es directo: “El muchacho consentido avergonzará a su madre”. El mundo anima a los padres a delegar la crianza de los hijos en las escuelas, las pantallas y los especialistas. La instrucción de Dios es lo contrario.

La crianza requiere verdadero trabajo: oración, estudio, tiempo, energía y atención sostenida. Es especialmente difícil en este tiempo en que Satanás ha sido arrojado a la Tierra. Él está causando estragos en el mundo y trabajando para hacer a nuestros hijos indisciplinados, egoístas, irrespetuosos y desobedientes. Eso hace que la instrucción de Dios sea aún más invaluable.

Los padres son los educadores principales de sus hijos. “Usted debe ver a todos los profesores de escuela como sus asistentes, no como los maestros principales de su hijo”, dice Crianza infantil con visión. Eso comienza de inmediato, desde el nacimiento. Esos años antes de la escuela, hasta los 5 o 6 años, son cruciales, y nosotros los padres somos los únicos educadores durante esa etapa.

El capítulo del libro “Criando a hijos pequeños; de recién nacido hasta los 5 años de edad” enumera muchos hábitos que deben formarse durante esos años: “hábitos correctos de etiqueta, cooperación, aseo, sinceridad, buena postura, obediencia, orden, comer apropiadamente, conducta apropiada en interiores y exteriores de edificios, respeto por los adultos y las personas en general, respeto por la propiedad de los demás, compartir con otros, buenos modales en la mesa, a sentarse y quedarse quieto en silencio, y otras conductas positivas”. Esa es una lista maravillosa, el tipo de lista que los padres deberían tener en una tabla e ir marcando. Ese párrafo le dará una enorme cantidad de trabajo provechoso por hacer.

Una sección importante de ese capítulo abarca 12 áreas de obediencia que se debe enseñar a los niños durante los primeros años; es material excelente. Si les enseñamos estas cosas y exigimos a nuestros hijos que cumplan con este estándar, lo lograrán.

4. Exija a sus hijos estándares elevados

Los niños y adolescentes no prosperan cuando se relajan los estándares. Prosperan cuando se les desafía adecuadamente. La tendencia en todo hogar es hacia la indulgencia: dejar que el estándar decaiga un poco, pasar por alto las cosas pequeñas, evitar la incomodidad de la corrección constante. Es crucial mantener a nuestros hijos en estándares académicos y de conducta elevados, incluso en los primeros años, y eso les corresponde a los padres.

El capítulo “Criando a hijos de seis a doce años de edad” está lleno de consejo que, si se aplicara fielmente desde el principio, evitaría muchos de los problemas que surgen en los años de la adolescencia. Gran parte de las dificultades que vemos en los niños mayores y en los adultos jóvenes se deben directamente a hábitos que nunca se adquirieron, o a malos hábitos que se adquirieron durante los primeros años.

Los padres deben mantener altos estándares de conducta, estándares de respeto, honestidad y diligencia, estándares sobre cómo se presentan los niños y cómo hablan con los adultos.

Cuando los padres establecen estándares y los hijos los cumplen, desarrollan un sentido de capacidad y autodisciplina que los acompaña a lo largo de la vida. Cuando los padres rebajan los estándares hasta donde el niño se encuentre, este aprende que los estándares en realidad no importan, y esa lección tiene consecuencias a largo plazo.

Una vez que los hijos comienzan la escuela, ya sea escuela pública, escuela privada, educación en casa o Imperial Academy [Academia Imperial], los padres deben permanecer involucrados. Los estudiantes que verdaderamente prosperan en la Academia suelen ser aquellos cuyos padres se involucran genuinamente en su educación.

La educación en casa puede ser una buena opción, especialmente para los años de primaria, pero es importante ser realista en cuanta a la cantidad de trabajo que requiere. Hemos visto familias que sencillamente no están preparadas —no lo bastante organizadas y estructuradas, o no debidamente equipadas—, y esa situación crea verdaderos problemas más adelante.

Hacer que su hijo, que recibe educación en casa, incluso si está en primaria, realice una prueba estandarizada puede resultar muy útil, ya que le proporcionará una evaluación objetiva de cómo está progresando. ¿Es su educación en casa de suficiente calidad? Es mucho más fácil corregir los problemas si los detecta a tiempo.

5. Reconozca y aborde temprano los problemas de los hijos

Los padres deben estar atentos a los hijos que se retrasan en las habilidades sociales, el desarrollo del lenguaje y el desarrollo físico, y ser proactivos cuando aparezcan tales dificultades. Condiciones como la dislexia, los retrasos del habla y el lenguaje, el autismo, el estrabismo y la escoliosis responden mucho mejor a la intervención en los primeros años que más tarde. Los problemas detectados y atendidos a los 2 o 3 años a menudo lucen radicalmente distintos a los 7 años de lo que lucen cuando se dejan sin atender hasta que un niño tiene dificultades en la escuela.

La dislexia, que altera la manera en que el cerebro procesa el lenguaje escrito, afecta a cerca del 7% de las personas en todo el mundo. Si no se atienden las dificultades de un niño, el resultado son problemas posteriores de alfabetización. Lo ideal es que los padres identifiquen y aborden esto antes de que el niño comience la escuela.

Los problemas del habla y del lenguaje afectan del 5 al 8% de los niños en edad preescolar: condiciones como la tartamudez y el ceceo. Si no se tratan, pueden conducir a dificultades de lectura, problemas académicos y problemas de conducta. La terapia del habla ayuda, y comenzar lo antes posible puede marcar una diferencia significativa.

Una familia que conozco se dio cuenta de que su hijo de 7 años tenía un impedimento del habla y dislexia. Los padres tomaron medidas. Consiguieron terapia del habla, y la madre asistió a esas sesiones y reforzó el trabajo en casa. En pocos meses, los problemas del habla prácticamente desaparecieron. Para abordar la dislexia, investigaron, encontraron un plan de estudios especializado y están logrando un verdadero progreso. Así es como funciona “hacer todo lo posible para ayudar a un niño a alcanzar su potencial”. Eso significa estar atentos a su futuro y a la trayectoria por la que lo llevamos.

El autismo es un trastorno del desarrollo neurológico que suele manifestarse entre el primer y el tercer año de vida. Mediante la terapia conductual y la enseñanza de habilidades sociales, como mantener el contacto visual, algunos niños logran avances significativos, especialmente si la intervención se lleva a cabo antes de los 3 años. Los cerebros son más neuroplásticos en esos primeros años, y con esfuerzo dedicado, algunos niños incluso superan su diagnóstico.

Cuando vea tales problemas en su hijo, no se avergüence ni sienta culpa, y no lo barra debajo de la alfombra. Algunos padres se niegan a reconocer un problema por temor a que ello estigmatice de alguna manera a su hijo. En muchos de esos casos, como el problema no se atiende, sólo empeora. Para crecer y vencer, debemos ser honestos. No opte por la comodidad a corto plazo que supone negar la existencia de un problema. Necesitamos la verdad.

Algunos padres reconocen que su hijo tiene una limitación, pero luego la usan para excusar cada vez que no cumple con los estándares, especialmente cuando las cosas se ponen difíciles. “Pero otros factores y debilidades personales no deben convertirse en excusas para nuestros fracasos en la crianza apropiada de nuestros hijos. Como dijo Herbert W. Armstrong, existe causa y efecto. Hay una razón de porqué los niños se vuelven rebeldes” (ibíd.). Debemos reconocer cuándo estamos lidiando con la rebelión y confrontarla.

Tenemos que asumir la responsabilidad y enseñar a nuestros hijos a asumir la responsabilidad. Dios está radicalmente a favor de la responsabilidad. Su camino de vida se trata de volverse responsable y de rendir cuentas por nuestras decisiones. El camino de Satanás es esquivar la responsabilidad, excusar nuestras fallas, culpar a otros y esperar trato especial. Todos tenemos ciertas limitaciones. Todos podríamos poner excusas para nosotros mismos. Dios quiere que todos hagamos lo mejor posible con lo que se nos ha dado. ¡Por eso es tan hermoso que las familias no dejen que su propia infancia difícil les impida criar a sus hijos!

Otras dificultades del desarrollo infantil son físicas. El estrabismo afecta a cerca del 4% de la población de Estados Unidos. Tratado a tiempo, el niño tiene una posibilidad mucho mayor de mejorar la función visual y la alineación de los ojos, evitando la pérdida de visión. La escoliosis, curvatura de la columna vertebral, afecta a 1 de cada 50 niños y adolescentes. Tratamientos como la fisioterapia o el uso de corsé pueden detener su progresión y tienen la mejor posibilidad de éxito cuando se comienzan temprano.

Distintas familias querrán manejar estas cosas de manera diferente, y necesitamos fe y confianza en Dios. Debemos estar orando al respecto, buscando la ayuda de Dios. Pero Dios también espera que los padres sean proactivos. No necesariamente nos bendecirá por orar y dar por sentado que el problema se resolverá. Los padres deben asumir la responsabilidad y examinar estas cosas. Muchas de estas terapias no implican fármacos ni cirugía; gran parte se parece más a la tutoría o a la fisioterapia. El costo puede ser un problema, pero en algunos casos hay programas o fondos públicos disponibles.

6. Sea activo físicamente

Más de 1 de cada 3 niños en EE UU tiene sobrepeso; 1 de cada 5 padece obesidad infantil. Los niños con obesidad tienen una probabilidad significativamente mayor de desarrollar problemas de salud graves, como enfermedades cardíacas o diabetes tipo 2, que disminuirán su vida y su capacidad de servicio.

Los niños necesitan estar activos; necesitan ejercicio. Pero la tendencia en la sociedad es que los padres dan un mal ejemplo y que ese tiempo se dedique a las pantallas. Los padres sedentarios y en baja condición física suelen criar a hijos sedentarios y en baja condición física. Padres, piensen en el futuro de su hijo y pregúntense si lo están encaminando hacia el éxito o hacia problemas graves.

Esto es algo que una familia necesita abordar en conjunto. En muchos casos, los padres necesitan hacer mejoras en su propia salud. Sea honesto consigo mismo. ¿Qué clase de ejemplo está dando? ¿Está minimizando el tiempo de pantalla, siendo activo en familia, haciendo buen ejercicio, comiendo bien? Comprenda cuánto necesitan sus hijos ese ejemplo positivo, y use eso para motivarse.

Crianza infantil con visión destaca la importancia de las actividades desafiantes que desarrollan la autodisciplina, especialmente los deportes y la música. “El atletismo y los deportes en equipo, cuando se hacen bien, desarrollan el carácter”, dice. Citando muchas lecciones positivas específicas que se aplican a la vida en general. Participar en prácticamente cualquier actividad desafiante nos aporta lecciones inestimables.

Padres, estén atentos a actividades que exijan más a sus hijos. Aunque usted mismo carezca de las habilidades necesarias, puede lograr mucho si encuentra a los profesores adecuados y pide ayuda. No use el Sábado como excusa, ni el costo. Si le da prioridad, ora al respecto y se esfuerza por conseguirlo, Dios le abrirá las puertas. Esté dispuesto a dedicar algunos recursos a ello. Quizá la familia tenga que sacrificar otras cosas para crear esas oportunidades. Eso es parte del compromiso con la crianza: hacer todo lo posible para ayudar a nuestros hijos a alcanzar su potencial.

7. Comprenda cuán fácil es confiar demasiado en sus hijos

“La necedad está ligada en el corazón del muchacho; mas la vara de la corrección la alejará de él” (Proverbios 22:15).El mundo rechaza esto. La psicología infantil moderna insiste en que los niños son maravillosos y sabios, esencialmente confiables por naturaleza. La revelación de Dios es lo contrario, y todo padre que ha lidiado honestamente con los engaños de un niño ha visto la verdad de ello de primera mano.

Los adolescentes pueden y deben ganarse la confianza, pero es fácil confiar en ellos más de lo que deberíamos. Muchos padres confían demasiado en sus niños y adolescentes. Se meterán en cosas en que no deberían. Satanás va tras ellos; no va a dejarlos en paz. Recuerde, esos niños no están convertidos, y si no estamos vigilantes, el diablo se aprovechará.

Tres áreas problemáticas comunes en que se meten los jóvenes son la mentira, el uso indebido de la tecnología y las relaciones inapropiadas (recuadro). Padres, especialmente en estas áreas, debemos prestar atención y verificar. No dé por sentado que ve el panorama completo. Esté vigilante, y ore constantemente para que, cuando se metan en lo equivocado, Dios le muestre rápidamente lo que necesita ver.

8. Rete a su hijo a comprobar lo que cree

El apóstol Pedro nos mandó “estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” (1 Pedro 3:15). Ese mandato se aplica a nuestros jóvenes. Aquí es donde realizar actividades en el mundo puede plantear un desafío útil. Nuestros hijos a menudo tienen que responder preguntas acerca de sus creencias y defender el Sábado, por ejemplo. Pero vienen confrontaciones mayores. Nosotros seremos puestos a prueba. Nuestros hijos tendrán que luchar para hacer las cosas a la manera de Dios. Nosotros los padres necesitamos trabajar con ellos, enseñándoles a defender la verdad.

No dé por sentado que sus hijos ya saben qué creen o por qué. Hágales preguntas. Vea cuán profundo es realmente su entendimiento. Quizá le sorprenda descubrir cuán frágil es la base que se esconde detrás de una apariencia de familiaridad y seguridad. Ni siquiera los padres de los alumnos de Imperial Academy deberían dar por sentado que el trabajo ya está hecho. El papel de los padres es insustituible.

Ayude a sus hijos a entender y articular sus creencias. Bríndeles la experiencia de defender el camino de Dios en situaciones reales. Esas experiencias no son inconvenientes. Obligan a un joven a hablar, a desarrollar confianza y a explicarse. Esas experiencias, si se orientan adecuadamente, desarrollan la capacidad de los jóvenes para mantenerse firmes.

La casa que Dios quiere edificar

“Si [el Eterno] no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican; si [el Eterno] no guardare la ciudad, en vano vela la guardia” (Salmo 127:1). Es un esfuerzo en vano que intentemos edificar nuestro hogar y nuestra familia sin Dios. La hermosa realidad es que Dios quiere edificar nuestra casa. Quiere trabajar con nosotros para construir familias fuertes, estables, sanas y gozosas.

“He aquí, herencia de [el Eterno] son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre” (versículo 3). ¡Qué recompensa! Qué herencia de parte de Dios: tener hijos que podemos amar, enseñar y formar, que podemos ver crecer, madurar y triunfar.

Dios ve a los hijos como una maravillosa bendición (versículos 4-5). Esa es Su intención, y Él desea de verdad que nuestras familias sean ejemplares, un modelo al que todo el mundo pueda mirar.

“Bienaventurado todo aquel que teme a [el Eterno], que anda en sus caminos” (Salmo 128:1). ¿Cuáles son las bendiciones? “Tu mujer será como vid que lleva fruto a los lados de tu casa; Tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu mesa” (versículo 3). Una familia feliz, hijos y el maravilloso fruto de sus vidas. “Y veas los hijos de tus hijos. Paz sea sobre Israel” (versículo 6). ¡Nietos! Cuando usted aplica las leyes de Dios y el gobierno familiar de Dios, esas bendiciones crecen a lo largo de las generaciones. Piense en todas las generaciones que criaremos por la eternidad. Las bendiciones seguirán creciendo.

Imagínese dentro de un millón de años, trabajando junto a seres Dios que usted ayudó a crear. No sólo en el sentido físico de traerlos al mundo, sino en el sentido espiritual de formar su carácter. ¡Usted habrá participado, junto al propio Creador del universo, en el logro supremo: la expansión de la eterna Familia Dios!

“Selle esto claramente en su mente: cuando usted entrena adecuadamente a su hijo”, dice Crianza infantil con visión, “está ayudando a Dios a reproducirse a Sí Mismo”.

¡Qué oportunidad! Hagamos todo lo posible para ayudar a nuestros hijos a alcanzar su potencial. Entreguémonos por completo.