Aquí hay una declaración de Jesucristo que siempre me ha maravillado. “Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?” (Juan 14:9).

Jesucristo era tan justo que dijo: Si me habéis visto a mí, habéis visto al Padre. ¡Qué declaración! Oh, si todos pudiéramos decir eso: “¡Si me habéis visto a mí, habéis visto al Padre!”.

¡Eso es amor! Cristo amó a Su Padre más de lo que usted y yo podemos siquiera imaginar. Él dijo: Actúo exactamente como Él. Hago todo tal como mi Padre.Si Él estuviera aquí en la Tierra, haría lo que yo hago, exactamente de la misma manera. ¿No es asombroso?

Jesucristo quiere desarrollar en cada uno de nosotros el amor que Él tenía por Su Padre. Entonces, cuando salgamos al universo y las personas pregunten: “¿Qué están haciendo?”, podremos decir: “Lo que ven aquí es exactamente lo que el Padre haría”. Este es un hermoso amor que Dios tiene, y Él quiere que lo incorporemos a nuestras vidas.

Los padres se sienten muy bien cuando sus hijos emulan sus buenas cualidades. A mamá y papá les da mucha alegría saber que sus hijos e hijas se comportan de la manera correcta, siguiendo esas buenas cualidades y manteniendo los estándares dentro de la familia. De esta manera, también honran a Dios y le expresan amor.