Chernóbil, Ucrania, es el lugar del peor desastre nuclear en la historia humana. El 26 de abril de 1986, un reactor de la central nuclear de Chernóbil explotó. Cerca de 155.000 kilómetros cuadrados quedaron contaminados con radiación potencialmente mortal. Unas 200.000 personas se vieron obligadas a evacuar.
La zona residencial de Prípiat sigue siendo un pueblo fantasma. Un área de unos 2.600 kilómetros cuadrados sobre el epicentro es la Zona de Exclusión. Nadie vive allí, y las personas necesitan permiso especial para visitarla. En 2011, el supervisor del sitio dijo que tomaría “al menos 20.000 años” para que la zona volviera a ser habitable.
Cuarenta años después, vale la pena estudiar esta región, ya que la profecía bíblica afirma que la humanidad se verá pronto sumida en una guerra nuclear. Una destrucción sin precedentes despojará a la Tierra de la vida vegetal y animal (Habacuc 3:17). “¡Se trata de un tipo de terror nuevo y sin precedentes!”, escribe Gerald Flurry acerca de este versículo. “Los campos no producen cosechas. Fracaso total. ¿Por qué? ¡La lluvia radiactiva que provoca un invierno nuclear es la única explicación!” (Habakkuk [Habacuc; disponible en inglés]).
Sin embargo, la Biblia nos ofrece una visión de una magnífica belleza natural que aparecerá poco después de que se establezca el Reino de Dios: “Se alegrarán el desierto y la soledad; el yermo se gozará y florecerá como la rosa. Florecerá profusamente, y también se alegrará y cantará con júbilo…” (Isaías 35:1-2). ¿Qué causa este milagroso florecimiento de la vida después de algo tan destructivo como una guerra nuclear mundial?
Jesucristo gobernará con el poder necesario para limpiar el mundo de manera sobrenatural. Pero incluso a nivel físico, Chernóbil nos da una idea de cuán rápido puede recuperarse la tierra de un desastre nuclear.
Todavía es demasiado peligroso para los humanos vivir alrededor de Chernóbil, pero, contra todas las expectativas, la naturaleza ha prosperado. Los árboles muertos fueron reemplazados por nuevo crecimiento vegetal. Los animales recolonizaron rápidamente el área.
“En tan sólo 20 años”, dijo David Attenborough, “la ciencia ha registrado poblaciones de animales similares a las de las zonas más silvestres de Europa” (Our Planet [Nuestro planeta]). Alces, bisontes e incluso depredadores como los lobos habitan el área. “Cazadores como estos sólo regresarían si sus presas y el bosque circundante también prosperan”, dijo. “Ahora, los estudios han mostrado que hay siete veces más lobos dentro de la Zona de Exclusión que fuera de ella”.
La Zona de Exclusión es tan tranquila que el gobierno ucraniano introdujo manadas de caballos de Przewalski, una especie en peligro de extinción. El sitio de un devastador desastre nuclear es ahora un refugio seguro para uno de los grandes mamíferos más raros de la Tierra.
Los niveles de radiación siguen siendo anormalmente altos. Se han registrado animales con enfermedades inducidas por la radiación, como el crecimiento atrofiado. Pero, en general, Chernóbil hoy es un ejemplo asombroso de cómo puede recuperarse la tierra irradiada.
El desastre nuclear de la Gran Tribulación será mucho peor que Chernóbil: “cual no [lo] ha habido desde el principio del mundo hasta ahora” (Mateo 24:21). Se necesitará el poder de Dios para reparar el daño causado por la Tercera Guerra Mundial nuclear. Pero Chernóbil hoy muestra que los desastres sin precedentes pueden deshacerse.