Piense en algunos famosos conjuntos de hermanos bíblicos: Caín y Abel, Jacob y Esaú, José y sus hermanos. ¿Qué tienen todos en común? ¡Rivalidad entre hermanos! Para algunos, la tensión ha existido entre sus descendientes desde entonces. Esto muestra que la rivalidad entre hermanos es un problema serio.
Pero el hecho de que la rivalidad entre hermanos sea normal para la mayoría no significa que sea aceptable. Es producto del pensamiento de Satanás: el camino del obtener en acción. El camino opuesto es el camino del dar, ¡y ese camino conduce a la unidad entre hermanos! Veamos unos pasajes útiles que promueven la unidad, los cuales podemos aplicar en el hogar.
Lea 1 Tesalonicenses 5:11 y reflexione sobre lo siguiente:
Sean una fuente de aliento para sus hermanos.
Ténganse en alta estima unos a otros y edifíquense mutuamente.
Celebren el esfuerzo y el éxito que experimentan sus hermanos.
Lea los versículos 12-13 y reflexione sobre lo siguiente:
Quienes están sobre ustedes —sus padres, el ministerio— se deleitan verdaderamente cuando ustedes están en paz unos con otros.
Estar en paz no viene de manera natural. Requiere esfuerzo. Tomen la iniciativa de llevar paz a sus relaciones con sus hermanos.
Lea el versículo 14 y reflexione sobre lo siguiente:
A veces un hermano puede estar batallando con algo. No lo menosprecie ni lo oprima aún más.
Si está cometiendo un error, hay ocasiones en que ustedes deberían decir algo, pero asegúrense siempre de hacerlo con amor
Si él se siente decaído, ustedes lo notarán. Bríndenle un apoyo precioso.
Sean pacientes unos con otros. La unidad es la meta.
Lea el versículo 15 y reflexione sobre lo siguiente:
Es probable que en algún momento un hermano les haga algo malo. Esa no es una oportunidad para desquitarse. En lugar de tomar represalias (nuestra respuesta natural), hagan el bien a cambio. ¡Ya verán qué pasa!
Estos versículos se refieren tanto a quienes nos son cercanos como a todas las personas. El esfuerzo que usted aplique para promover y preservar la unidad entre hermanos dentro de su familia le ayudará a aprender a relacionarse adecuadamente con otras personas durante el resto de su vida.
Por último, piense en el ejemplo perfecto de Jesucristo. ¿Cómo sería crecer en el mismo hogar con Él como su hermano? ¡Qué bendición! Él era el hermano perfecto. ¿Puede usted ser un hermano perfecto para sus hermanos y hermanas?